Shakespeare y Velázquez

William Shakespeare, nacido en Reino Unido en 1564 y considerado el mejor dramaturgo de todos los tiempos, y Diego Velázquez, nacido en 1599 y una de las figuras más importantes de la pintura española podrían tener algo más en común que su amor por el arte.

Si bien ambos son artistas muy influyentes en sus respectivas disciplinas, comparten una conexión que no notamos a simple vista pero que se puede apreciar en sus obras. Para examinar ese punto común se tomará como ejemplo una obra de relevancia de cada uno de estos autores: La tragedia de Hamlet, príncipe de Dinamarca de Shakespeare y Las Meninas de Velázquez.

La tragedia de Hamlet, príncipe de Dinamarca es una de las obras más conocidas de William Shakespeare que nos hace reflexionar sobre temas como la moralidad, el incesto y la duda. Después de la muerte de su padre, Hamlet finge demencia y duda sobre si debe vengarse de su tío Claudio -usurpador del trono y asesino de su padre- lo que conlleva a males mayores y a que mueran otros inocentes, como el chambelán de la corte Polonio y Ofelia su hija, a quien Hamlet profesaba su amor.

HAMLET:

– Te lo ruego, di el fragmento como te lo he recitado, con soltura de lengua. Mas si voceas, como hacen tantos cómicos, me dará igual que mis versos los diga el pregonero.

William Shakespeare

Uno de los pasajes más interesantes que tiene la obra es cuando podemos conocer la opinión del propio Shakespeare sobre las características de una buena actuación. Esto ocurre cuando el grupo de actores llega a Elsinor y Hamlet idea un plan para descubrir si su tío realmente es el asesino mediante una obra de teatro. En esa escena Shakespeare -a través de Hamlet- indica que un buen actor debe recitar los textos “con soltura de lengua”, utilizar movimientos mesurados adecuados a las palabras, siempre y cuando no sean en exceso naturales (ya que dejaría de ser una actuación) y que se debe valorar más la opinión de un sólo espectador entendido que la de un teatro lleno de gente ignorante.

Esta escena, en la que el pensamiento del dramaturgo se cuela por medio de sus personajes, hace recordar – salvando las distancias – al cuadro Las Meninas de Diego Velasquez. Si bien fue pintado aproximadamente cinco décadas después de Hamlet, ambas obras muestran escenas de un suceso aparentemente casual, un instante, pero por donde se cuela la voz del autor.

Las Meninas – Diego Velázquez

En las Meninas, Diego Velázquez muestra un dominio perfecto de la imitación objetiva de la realidad, una gran dominio de la luz y una composición que parece predecir la fotografía. Esta obra ha pasado a la historia por los diversos planos que son representados en ella, cosa que era una novedad para la época.

Destacan en un primer plano la Infanta Margarita acompañada por dos damas de honor y dos enanos de la corte que servían de bufones. En un segundo plano, a la derecha, los cuidadores de las niñas y a la izquierda el mismo Diego Velázquez en sus funciones como pintor de la corte. Al fondo, un personaje entra -o sale- de la habitación y en la pared se puede ver un tercer plano con el reflejo de los rostros de los reyes de España que son quienes están siendo retratados por Velázquez. Ernst Gombrich sugiere que tal vez los reyes invitaron a la infanta y sus acompañantes a esa habitación para contrarrestar el aburrimiento de las horas de inmovilidad que debían pasar mientras posaban para el cuadro.

Habiendo tenido un acercamiento a estas dos obras se puede notar que en Hamlet, Shakespeare se representa a sí mismo a través del personaje del príncipe Hamlet que ha escrito una obra para que los actores la interpreten; mientras que Velázquez muestra su rostro en el cuadro y su posición social en la corte: se ubica cerca de la familia real, pero a un lado de la obra, detrás del lienzo y con la infanta Margarita como figura principal. Otra semejanza entre ambas obras es que Shakespeare da un ejemplo de parateatralidad con la representación de una obra de teatro dentro de una obra de teatro, mientras que Velásquez muestra la escena del pintor haciendo un cuadro dentro de un cuadro.

En ambas obras podemos apreciar un deseo del artista de ser más protagónico y de participar también en su obra, alejándose de la figura del artesano anónimo a la que habían estado supeditados los artistas en siglos anteriores. Si bien la presencia de Velásquez está más definida en el cuadro que la de Shakespeare, en ambos existe la idea de plasmarse a sí mismos a través de su arte.

Referencias

GOMBRICH, E., (1995). Historia del arte. Mexico. Editorial Diana.

D’AMICO, S., (1961). Historia Del Teatro Dramatico. Mexico: U.T.E.H.A.

Imágenes: Wikipedia.

Andy Warhol

Arte y cotidianidad

Ya han pasado 12 años desde que escribí el primer artículo de esta bitácora personal Vivir del cuento o el arte como forma de vida. En dicho artículo escribí, desde una óptica muy personal, cómo la vida del artista suele ser malinterpretada como una vida fácil. Por el contrario este artículo tiene una perspectiva diferente. Ya no reflexiona sobre los artistas sino cómo la cotidianidad es captada por los artistas.

Cada artista es un reflejo de su cotidianidad, las obras que haga serán un ejemplo de su entorno, de sus gustos, de la técnica y de las posibilidades que otorgan los diversos materiales disponibles en cada época. Es así como los artistas del siglo XX se inspiraron en su cotidianidad como sujeto del arte. No sólo la vida cotidiana sirve para ser pintada o fotografiada, también los objetos que nos rodean son dignos de ser representados.

Este excelente artículo lo tomo prestado del blog La piedra de Sísifo y fue escrito por Alejandro Gamero quien nos explica en forma concisa pero muy precisa como las expresiones artísticas son un reflejo de la sociedad en que vivimos. A continuación el texto mencionado.

«Existe una tendencia generalizada a ver el arte como un concepto abstracto, algo tremendamente complejo y alejado de la realidad que necesita un elaborada explicación o un exhaustivo análisis para poder ser comprendido y valorado. A veces es triste ver cómo incluso quienes se consideran estandartes de la intelectualidad caen en esa visión tópica del arte. Le pasa por ejemplo a Mario Vargas Llosa, que en su ensayo La civilización del espectáculo dedica al arte un capítulo titulado «Caca de elefante». El título, por cierto, es bastante descriptivo del enfoque con que Vargas Llosa trata el tema. El autor peruano, que considera que estamos viviendo poco más que el apocalipsis de la cultura, se refiere a la banalización del arte contemporáneo, sobre todo a raíz del pop art, que eclosiona en los años 60 con Andy Warhol a la cabeza.

   Sin embargo, la visión que ofrece el filósofo del arte Richard Wollheim, creador del término «minimalismo», es muy distinta. En 1968 ‒una fecha simbólica por lo que representa mayo del 68 para el mundo del arte‒ publica El arte y sus objetos, un ensayo en el que defiende un concepto del arte entendido como «forma de vida». La expresión no es originaria de Wollheim; en realidad la tomó prestada de Wittgenstein, que la aplicaba al lenguaje para señalar el papel que juega en nuestras vidas como forma de representar nuestras experiencias y nuestros hábitos. De la misma manera, según Wollheim el arte está condicionado y es un reflejo del contexto social en el que se generó y solo puede comprenderse dentro de este contexto.

   Por ejemplo, es precisamente el contexto lo que hace que las 32 latas de sopa Campbell´s de Andy Warhol conviertan una imagen asociada al mundo del consumismo en arte. No es algo muy distinto a lo que Arthur C. Danto, autor del imprescindible ensayo Después del fin del arte, dice en un artículo titulado «The artworld»: si nos encontramos ante dos objetos completamente iguales y uno es una obra de arte y el otro no es porque existe un contexto que le ha otorgado un estatus diferente a cada uno de los objetos, haciendo que solo uno de los dos sea arte. La diferencia entre una caja Brillo normal y una obra de arte la marca ese contexto, que incluye una historia y una teoría del arte, que es lo que George Dickie llamó «institución del arte».

   Parece que para entender una obra de arte sea necesario conocer el contexto en el que se genera, tal vez por eso el arte contemporáneo parezca un territorio tan críptico, reservado solo a expertos. Pero por qué no va a ser posible el camino contrario: conocer el contexto a través de la obra. Lo que quiero decir es que el arte no es algo ajeno a la vida sino que más bien es un reflejo de ella. En realidad la vida se refleja en el arte y el arte en la vida. Es por eso que conocer el arte de una época es una de las forma más fiables de alcanzar un conocimiento profundo de la historia de esa época. El arte de Roma nos dice tanto sobre Roma como el arte contemporáneo nos dice ‒o nos dirá‒ sobre el mundo actual. Y así es como lo entenderán seguramente las generaciones futuras cuando vuelvan sobre nuestras obras de arte para saber más del mundo en el que vivimos hoy en día.

Día mundial de la fotografía

En la actualidad, la cotidianidad de la fotografía nos hace olvidar lo importante que fue en siglos pasados esta innovación que, ciertamente, cambió el mundo y que juega un papel fundamental en nuestra sociedad. Es por eso que hoy, 19 de agosto, día en que se celebra el día mundial de la fotografía, queremos recordar los antecedentes históricos de este maravilloso invento.

Para ubicarnos en el contexto histórico, a mediados del siglo XVIII Francia atravesaba por una profunda crisis con gran desigualdad entre las clases poderosas y pueblo que desemboca en 1789 en la Revolución Francesa. Es así como, tras abolir la monarquía, se proclama la república y se crea una asamblea nacional que tiene como objetivo gobernar teniendo en cuenta las necesidades de los más desfavorecidos y no de las clases pudientes como ocurría anteriormente. A pesar de la instauración de este nuevo gobierno, Francia vivió varias décadas de inestabilidad política y social y es medio de esta etapa que en 1824 Nicephore Niepce inventa un método para fijar en una superficie las vistas de la naturaleza, sin recurrir al dibujo, utilizando sustancias químicas. Poco después se le unió en la investigación Louis Daguerre quien a la muerte de Niepce compró todos los derechos y patenta el invento con el nombre de daguerrotipo. El 19 de agosto de 1839 el gobierno francés compra la patente, liberándola para su uso gratuito, como un «regalo para el mundo».

En la página del Museo Casa Nichephore Niepce encontramos que luego de Niepce y Daguerre hubo muchos otros científicos que experimentaron con distintos tipos de sustancias y procedimientos hasta conseguir un menor tiempo de exposición y un equipo más pequeño y que pudiera ser trasladado fácilmente. De esta manera comienza la fotografía como una manera de poder ver la realidad de una manera que no había sido captada antes por nuestros ojos y, por supuesto, como una forma de arte.

Caballo en movimiento. Eadweard Muybridge, Human and Animal Locomotion, Philadelphia, 1887

Uno de los primeros usos científicos de la fotografía fue el experimento realizado en 1872 del caballo en movimiento de Eadweard Muybridge. En este experimento se colocaron veinticuatro cámaras que se accionarían romperse los cordeles a medida que el caballo corría. Este experimento permitió, no sólo comprender mucho mejor el movimiento de estos animales, sino que ayudó a comprender los usos prácticos de la fotografía para la ciencia y el arte, además de ser uno de los antecedentes del cinematógrafo que Edison desarrollaría años más tarde1.

De esta manera comienza una transformación en la forma de ver la pintura ya, que al ser la fotografía la encargada de representar la realidad tal cual es, los pintores tuvieron la libertad de explorar otra formas de expresión que los llevaría, de ser los representadores de la realidad de la forma más perfecta posible, a ser los que interpretan la misma. Es así como la fotografía le permitió al arte pasar de lo figurativo a la abstracción y otros estilos del arte moderno.

REFERENCIAS

1 SADOUL, Georges. – (1987). Historia del cine mundial. Desde los orígenes hasta nuestros días. Siglo XXI Editores. México.

Museo Dimitrius Demu

El Museo Dimitrios Demu se encuentra en Lechería, (Estado Anzoátegui) y exhibe permanentemente la obra del fallecido escultor rumano radicado en Venezuela. En su mayoría, las piezas expuestas fueron ejecutadas con acero inoxidable, material que permite su perdurabilidad en el tiempo ya que se encuentra en una zona cercana al mar. El museo cuenta con varias salas que muestran las diversas facetas del artista y las maquetas para varias esculturas que embellecen el Estado Anzoátegui. Es un lugar para disfrutar el arte y la particular visión de este artista que acogió el oriente venezolano como su segundo hogar.

Fotografías de Gabriel Perez.

Por qué los artistas firman sus obras

Constantemente oímos noticias de las grandes casas de subastas de arte donde se venden cuadros por cifras astronómicas. Sin embargo nosotros tenemos en nuestras casas cuadros cargados con mucho valor sentimental y al momento de venderlas descubrimos que no valen mucho. Lo que hace que unos cuadros sean más valiosos que otros son los artistas que los hacen y para distinguirlos la firma juega un papel fundamental.

Por qué es importante

Picasso

Los artistas saben que, si bien se puede falsificar un cuadro, la firma es como una especie de huella dactilar, más difícil de copiar, y dice mucho del artista que hizo el cuadro. Es por eso que es indispensable que todas las obras estén firmadas antes de salir al mercado para prevenir falsificaciones o confusiones en el futuro. Los expertos en arte son capaces de identificar las firmas reales ayudando así a los coleccionistas a evitar la compra de obras falsas.

Una obra que no esté firmada pierde un poco de su valor o significa que el artista no la terminó. En algunos casos los familiares de los artistas otorgan un certificado de autenticidad para ayudar a que las obras no firmadas mantengan su precio en el mercado.

Tipos de firma

Las firmas comúnmente se encuentran en la parte inferior de la obra, pero también puedes encontrarlas en la parte superior o por detrás del cuadro. Muchos artistas usan su nombre, su apellido y la fecha en que fue elaborado el cuadro aunque otros usan sólo las iniciales.

La firma de un artista puede variar con el paso del tiempo y ese es otro factor que los expertos toman en cuenta al momento de autenticar una obra. Cuando aparecen inconsistencias en el nombre, el trazo o la ubicación de la firma tal vez se trate de una falsificación.

Consejos para artistas

Si eres un joven artista y quieres firmar tus obras de manera correcta ten en cuenta que puedes firmar como quieras, lo que no debes hacer es dejar tus obras sin firmar.

En el momento en que pones tu firma estás diciendo al mundo que la obra está terminada y que puede exhibirse al público. Es importante que tu firma sea clara y siempre la hagas de la misma manera, la consistencia y la legibilidad son puntos a tu favor para identificar tus obras.

El tipo de firma lo escoges tú. Por ejemplo, puedes colocar las iniciales de tu nombre, tu apellido completo y el año, lo importante es que siempre lo hagas en el mismo lugar y que este lugar sea visible. No puede ser muy cerca del borde del lienzo para evitar que el marco la tape después.

Si tienes un blog o página web donde muestres tu arte puedes poner imágenes de tu firma ya que esto ayudará a otros a identificar tus obras.

¿Fotografiar o pintar?

fotografiar o pintar - oleos y musicaSiempre he creído que todos venimos al mundo con una habilidad especial y que es nuestro deber encontrar para qué somos buenos y potenciar aún más esa habilidad. Tal vez algunos sean más aventureros que otros, algunos tienen habilidad para los números y otros para los deportes; no importa cual sea la actividad que quieras realizar hay algunos detalles importantes a la hora de escoger un hobbie o una profesión. Encontré este excelente artículo del fotógrafo Fernando Sánchez para los que les gustan las artes visuales y están indecisos entre si dedican a la pintura o a la fotografía. No incluí la foto que tiene el artículo originalmente porque me parece oportuno colocar en su lugar dos imágenes de Gregorio Camacho el cual se dedicaba a la pintura y a la fotografía por partes iguales utilizando ésta última como herramienta para sus creaciones al óleo sobre paisajes urbanos como el de la construcción de la Estación del Metro Chacaito en Caracas.

No hace mucho tiempo la pregunta que titula este artículo, ¿Fotografiar o pintar?, era una duda que tenían quienes querían preservar un momento único que pasaba frente a sus ojos. Hoy en día casi no tiene sentido, pues la gran mayoría apuesta por la cámara por su facilidad inmediatez y ahora con los teléfono inteligentes la capacidad de compartir el instante que capturamos a las redes sociales. A pesar de que la cantidad de personas que tienen la capacidad de hacer una fotografía sobrepasa considerablemente a los que pintan, no se pueden desvincular la una de la otra, sólo que ahora tienen fines distintos.

A continuación el artículo de Fernando Sánchez.

metro de caracas 88-2

«Los pintores han tenido siempre la obligación de representar la realidad tal como era. Los clásicos griegos y romanos alcanzaron la perfección en todas las bellas artes, desde la escultura hasta la pintura, desde la Victoria de Samotracia, por poner un ejemplo tardío hasta las inolvidables pinturas de El Fayum.  Después vino la noche de los tiempos, como gusta denominar a algunos la Edad Media de forma errónea, y se perdió el realismo en el arte (igual la religión tuvo algo que ver). En el Renacimiento, cuando empezó a aflorar el arte clásico en las excavaciones, se alcanzó el apogeo del realismo, y obras reconocidas por todo el mundo como La Gioconda de Leonardo da Vinci o El Moisés de Miguel Ángel, hacian confundir la realidad con la obra del artista. Una anécdota referente a la figura que presidiría la tumba del papa Julio II cuenta que Miguel Ángel le arrojó el cincel para forzar a la estatua a hablar.

Un buen artista era aquel que conseguía mostrar la realidad tal cual era. Pero con el paso de los siglos ese realismo se conviritó en la mayoría de los casos en una muestra de virtuosismo más que de arte. Para los grandes era poco menos que una limitación para expresarse. A los pintores se les pagaba para reproducir los objetos bellos o idealizar a las personas que posaban para ellos. Pocos o ninguno podían expresar sus sentimientos o su forma de ver las cosas con libertad. El único que se atrevió, después de toda una vida pintando a los reyes y a los nobles, a plasmar lo que sentía (y por ello fue tildado de loco) fue Francisco de Goya y Lucientes, que se atrevió con sus pinturas negras a expresar sus sentimientos.

Con el nacimiento de la fotografía en 1826 por obra y gracia de Nièpce y su presentación al mundo en 1839 de la mano de Daguerre, los pintores se vieron liberados del realismo y pudieron profundizar e investigar en sus forma de ver las cosas. Turner y los impresionistas que vendrían después debieron ver a la fotografía como su salvadora, pues les permitió crear una nueva forma de ver el mundo, sin tener que estar sujetos a una representación fiel de la realidad que les rodeaba.

El arte del siglo XX no sería igual si la fotografía no hubiera existido. De la misma forma, si la fotografía hubiera aparecido antes, nuestra historia sería otra. La fotografía tuvo la obligación, al principio, de ser un mero registro de la realidad, era un dispositivo que reproducía los objetos tal como eran para poder ser estudiados, sin la obligación de tener que estar en el mismo lugar. Y este hecho físico, que al principio se vio sólo como una ventaja, es el hecho difrenciador de la fotografía respecto a la pintura. La fotografía obliga a que el sujeto esté en el mismo lugar del objeto; la pintura, gracias a la plata (o ahora al silicio) puede surgir de la imaginación o del recuerdo. Yo puedo pintar la estatua de la Libertad sin haber estado en Nueva York, pero jamás la podré fotografíar sin coger el avión desde mi ciudad y desplazarme a la ciudad de los rascacielos. Salvo que haga trampas como hacer una foto de una foto o de una escultura.

Por eso no tiene sentido elegir una forma de expresión u otra. La pintura, gracias a la fotografía, es más libre que nunca, y no necesita la experiencia del lugar. La fotografía, entendida de manera pura, exige la presencia del yo en todo momento. Susan Sontag siempre habla del estigma del turista que solo hace fotos para enseñar a los demás que ha visitado o ha estado en tal sitio. Pero es que es algo que confirma a la fotografía como lo que es, el único arte que debe hacerse en el momento por el propio autor.

Si prefieres quedarte en casa, hazte pintor o escultor. El fotógrafo es quien viaja. Y es de lo más apasionante.»

Vía | altfoto.com

Artista convierte libros en esculturas

El artista norteamericano Brian Dettmer transforma libros de gran tamaño que son modificados para producir la escultura. Dettmer corta capa por capa, de forma precisa, produciendo arabescos que son dibujados o decorados para producir una filigrana de grandes dimensiones dándole, así, un nuevo uso a esos grandes tomos que fueron desechados pero que ahora pueden ser apreciados otra vez como obras de arte.

Hace un buen tiempo escribí un artículo titulado Arte ecológico donde mostraba alguna de las propuestas sobre arte hecho con materiales de desecho. Ahora, debido a una mayor conciencia ecologica de las personas y unido al deseo de los artistas de experimentar con nuevos materiales conseguimos muchas más propuestas interesantes en esta materia.

The March of Democracy
Health and Longevity
An Incomplete Education
Compiled Upon A New Plan
The Encyclopedia of Architecture

Links:

Brian Dettmer Flickr

Via.

Balzac y Rodin unidos por el arte

Honoré de Balzac fue un escritor francés del siglo XIX famoso por sus novelas donde describe la sociedad de su época. Luego de vivir una infancia desdichada, estudiar derecho por orden de su padre e intentar dedicarse al negocio de la impresión de libros, se dedica de lleno a la escritura logrando escribir cerca de 95 novelas y numerosos relatos cortos, obras de teatro y artículos de prensa en tan solo 20 años. Sus novelas no sólo buscan describir los estereotipos de la sociedad de su época sino que son abundantes las descripciones sobre lugares, mobiliario, arquitectura, vestimenta y todo el entorno donde se desenvuelven los personajes. Los detalles son muy  importantes para recrear en la mente del lector el ambiente donde se desarrolla la escena.

Resulta paradójico que una persona que prestó tanta atención a los detalles haya sido inmortalizada con una escultura que carece de estos.

Casi cincuenta años después del fallecimiento de Balzac se le encomienda al escultor francés Auguste Rodin la tarea de inmortalizar al escritor con una escultura. Rodin comienza los preparativos, investiga, estudia y analiza al personaje que debe plasmar y finalmente presenta un boceto en yeso que se encuentra en Museo d’Orsay. El boceto causa controversia: el Balzac de Rodin tiene una indumentaria simplificada, con un acabado que parece sin terminar y sólo se ve su rostro que mira al cielo. Las ideas de avanzada de Rodin no fueron entendidas por el público parisino que hubiera preferido algo más realista donde se le representara con los objetos que acompañarían al escritor: mesa y libros. En lugar de eso esta escultura, demasiado innovadora, no buscaba representarlo a él sino que quería ser un símbolo de sus ideas y su obra.

La construcción de la estatua fue aplazada y no fue sino hasta 1939 que se realizó el bronce final que Rodin nunca llegó a ver.

En Caracas había una copia de dicha estatua al lado del edificio del Ateneo de Caracas que, como muchas otras cosas, fue un símbolo de cultural antes de ser removida del lugar. De pequeña, al observarla, no le encontraba lo bello, no me parecía una cosa digna de admirar. Luego comencé a leer la obra de Balzac, conocí más sobre Rodin y finalmente entendí la importancia de esta escultura. Para quienes visitamos la zona de Bellas Artes en los ’90 y principios de la década del 2000, era algo natural ver la escultura ahí. Hace años que ya no está, pero permanecerá en el recuerdo de quienes visitábamos ese eje cultural del música, arte y cultura.

Minimalismo

Con la premisa «Menos es más», el minimalismo busca reducir a lo esencial el arte, la música, la arquitectura o la decoración. En el blog Una mirada al arte encontré una excelente investigación que explica muy bien el concepto:
El concepto Minimal Art fue acuñado por Richard Wollheim en 1965 y apareció, por primera vez, en un artículo suyo titulado de este modo que publicó en la revista Art Magazine. En aquella ocasión, el crítico aplicó el término a obras muy diversas, ya que con él hacía referencia tanto a pintu­ras abstractas como a esculturas propiamente minimalistas o a ciertos ready-mades de Duchamp. No es extraño que la obra de Marcel Duchamp pareciera aludida en el contexto minimalista, pues el artista francés había sido pionero en llevar a la práctica lo que podría llamarse «belleza de la in­diferencia».
Con el transcurso del tiempo, la denominación Minimal Art ha prevalecido sobre toda una serie de conceptos ligados a las manifestaciones de los artistas que trabajaron en su seno -como ABC Art, Literalismo, Arte reduccionista, Estructuras Primarias, Cool Art, The third Stream u Objetos Específicos
Algunos links interesantes sobre el tema:

Cómo vender obras de arte – consejos para coleccionistas

Por ser hija de un pintor y tener este blog sobre arte mucha gente me pregunta como puede vender sus cuadros y es por eso que decidí hacer este artículo. Algunas veces los coleccionistas de arte se ven en la necesidad de vender sus obras para obtener un poco de dinero y no saben cómo hacerlo.

Si eres un vendedor ocasional este artículo puede serte útil; si eres un artista o alguien que constantemente vende arte recomiendo leer el artículo Cómo vender arte en internet – consejos para artistas.

Antes de comenzar quiero aclarar que no busco vender cuadros de otros artistas, no compro obras de arte para revenderlas, no hago avalúos de obras por internet (aunque mandes la foto), sólo quiero compartir lo aprendido con quien lo necesite.

Para los coleccionistas lo principal es conocer bien qué las características de la obra que desean vender. Información como el nombre del artista, el año en que fue hecha la obra y la técnica empleada es información importante que puede influir en el precio de la venta y por supuesto que esté en buenas condiciones. Si no estás seguro de estos datos aquí están algunas ideas que podrán ayudarte:

22. Bodegón - Camacho
Obra de Gregorio Camacho

1 – LA FIRMA

La firma es una de los aspectos más importantes en un cuadro ya que es lo que certifica que la obra pertenece a determinado artista. Si no conoces el nombre del artista que realizó la obra puedes revisar si está firmada. Algunos artistas utilizan sus firmas reales, mientras que otros hacen uso de un monograma o símbolo que un artista adopta a modo de firma. La firma muchas veces está en la parte inferior de la obra, otras veces está por detrás del cuadro. Si la obra no está firmada puede que el artista no haya terminado la obra o que ésta sea una falsificación. ¿Porqué es importante saber el nombre del artista que realizó la obra? Porque de ahí dependerá el precio en que podrá venderse. Cada artista está ubicado en una categoría de valor donde las obras de algunos, como Picasso, valen millones de dólares. Para saber más de este tema puedes leer Por qué los artistas firman sus obras.

 2 – AVALÚO

Teniendo el nombre del artista puedes revisar en internet otras obras del mismo artista para comparar en que precio se vendieron. Si no se está seguro del artista o el precio de una obra el método tradicional es ir a una galería de arte donde gente experta le dirá el valor de la misma. Lo usual es que si desea el avalúo por escrito se cobre un porcentaje del valor de la obra, si sólo lo quiere en forma verbal es gratis. De todas maneras es bueno decir que el precio de una obra puede variar dependiendo del artista, del estado en que esté el cuadro y del año en que lo haya realizado porque ciertos artistas cotizan en el mercado a precios más altos que otros.

Muchas veces la gente ofrece en venta obras de arte a precios exorbitantes, quienes estén al tanto de los precios sabrán que el precio justo es mucho menor y por lo tanto la obra no se venderá, así que a la hora de colocar el precio para la venta hay que ser sensatos ya que las obras de arte son un artículo que siempre se revaloriza pero no podemos pretender venderlas en una suma exagerada.

 3 – EL ESTADO DE LA OBRA

Lo primero es ver en qué estado está la obra, si esta deteriorada conviene averiguar si es necesario hacer una restauración con un profesional antes de venderla. Otro aspecto importante, en el caso de los cuadros, es el marco: un cuadro se ve mejor con un marco en buen estado mientras que un marco poco agraciado le resta buena imagen a la obra. Hay quienes la venden sin marco, lo cual muchas veces es mejor para el comprador porque así le coloca un marco adecuado a la decoración del lugar donde se va a colocar.

4 – DÓNDE VENDER

Las Galerías: además de hacer exposiciones las galerías de arte también reciben obras para ofrecerlas a su clientela. Por lo general son recibidas en consignación y cuando son vendidas el vendedor cobra una cantidad estipulada de mutuo acuerdo. Es importante saber que las galerías de arte tienen su especialidad, por ejemplo: las hay que sólo venden arte abstracto y moderno, o las que se especializan en figurativo y en maestros de trayectoria. Si, por ejemplo, usted tiene una obra de arte abstracto la recibirán más fácilmente en una galería que se especialice en esa tendencia.

Casas de Subastas: antes de continuar me gustaría hacer una aclaratoria. Mucha gente tiene el concepto errado de que llevar una obra de arte a una Casa de Subastas es como llevarla a un remate en donde la pieza se venderá por una ínfima cantidad de su precio original. Si observamos lo que ocurre en esas grandes casas de Subastas de Londres o Nueva York las obras no sólo se venden en el precio justo sino en mucho más, y no estoy hablando sólo de cuadros de algún artista famoso sino de cualquier obra subastada allí. Las Casas de Subastas hacen el avalúo de la obra y si usted está de acuerdo con el precio se procede a subastarla. Si la obra se vende, la Casa de Subastas cobra un porcentaje del precio final de venta. 

Internet: en el caso de las ventas de arte por internet existen numerosos sitios donde se puede vender arte. Para ello lo más importante es tomar una buena foto por lo que este tutorial puede ayudarte. Es conveniente explicar muy bien las características de la obra a vender de manera que los posibles clientes estén seguros del tipo de obra que se ofrece. Por lo general los sitios de internet cobran un porcentaje del valor de la obra vendida. Hacemos un llamado a la prudencia a la hora de comprar o vender y leer los instructivos sobre cómo vender o cómo realizar una venta segura que ofrecen los sitios de venta por internet.

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Museo Criollo Raúl Santana – Caracas

Museo Santana

En una de las salas de la planta baja del Concejo Municipal de Caracas, en la Plaza Bolívar, en el casco histórico de la ciudad se encuentra el Museo Criollo Raúl Santana. El Maestro Santana hizo representaciones de todos aquellos personajes, manifestaciones artísticas o populares de la Caracas de principios del siglo XX. Aquí podemos encontrar una imprenta, un baile de joropo, las comida típica navideña o los postres y dulces criollos todos ellos en figuras hechas a mano por el mismo Santana.

Luego de muchos intentos fallidos por parte del maestro Santana por encontrar un lugar para exhibir su colección, ésta por fin consigue un espacio para permanecer fija ser mostrada al público. En 1981  Gregorio Camacho, quien para ese entonces se desempeñaba como Director de Museos del Consejo Municipal de Caracas, cede una de las salas de la planta baja del Consejo Municipal para exhibir esta colección dada su importancia para la preservación del recuerdo de las tradiciones de principios del siglo XX y por su valor como trabajo artesanal.

SANTANA MOLLER, Raúl

Museo Santana

Nace en Caracas el 13 de Febrero de 1893. Pintor, escultor y tallista costumbrista, creador de las figuras que integran el Museo Criollo Raúl Santana. Hijo de Juan Santana De León y de Sofía Moller. Inicia sus estudios de escultura en 1911, en el Instituto Nacional de Bellas Artes de Caracas. En 1915 viaja a España a estudiar pintura, cursando estudios en Barcelona con Francisco Labarta y Joaquin Mir. Asu regreso a Venezuela (1917) cultiva la pintura, el dibujo y la escultura. Desarrolla también su actividad artística a través de la caricatura donde firma con el seudónimo de «Santico». El 28 de octubre de 1919 se inaugura el Primer Salón de Humoristas de Venezuela, exposición que organiza junto con Edgar Anzola. En él participa con caricaturas y con sus primeros muñecos o esculturas humorísticas. Viaja a los Estados Unidos para estudiar fotograbado y regresa a Caracas a fines de 1920 e instala un taller gráfico. En 1931 se organiza un Segundo Salón de Humoristas al que envía, fuera de concurso, un buen número de caricaturas, muñecos y animales célebres de Venezuela. La muestra era parte de un trabajo realizado durante más de 30 años en donde el artista creó un mundo mágicoen el que están representados aspectos de la historia y del folklore musical venezolano, junto con personajes en figuras y piezas, todas a escala (1 m = 16 cms) utilizando para ello materiales diversos, especialmente la madera de cedro. Creó más de 2000 figuras y, entre los motivos de su creación, figuran granjerías criollas, utencilios del hogar, escenas de una barbería y de una bodega caraqueña de pricipios de siglo; inició su colección con la figura de «Juan Bimba». En 1958, Santana ofreció su gran colección al Consejo Municipal con el fin de exponerla en un lugar apropiado para que fuese conocida por el pueblo, pero no logró su objetivo. Más tarde el 23 de Julio de 1963, el Consejo Municipal de Caracas le concedió un Diploma al Mérito y fué a mediados de 1966 cuando recibió una comunicación del Ministerio de Obras Públicas notificandole que la proyectada casa para su Museo al fin parecía ser un hecho, aunque esta promesa no se cumplió; sus figuras se encuentran expuestas en una de las salas del Consejo Municipal de Caracas. Muere en Caracas el 29 de Agosto de 1966.

Fuente | Diccionario de Historia de Venezuela. p. 546, Tomo P – Z. Fundación Polar. Caracas, 1988.