Arturo Michelena

Arturo Michelena nació en Valencia, Venezuela, el 16 de junio de 1863 y falleció el 29 de julio de 1898. Es el autor del célebre cuadro Miranda en la Carraca. La presentación del cuadro se hizo el 18 de julio de 1896 en el Teatro Municipal de Caracas en un acto donde el presidente de aquel entonces, Joaquín Crespo, entregó una medalla a Michelena por haber sido ganador de varios premios en Francia poniendo el nombre de Venezuela en alto. En esa época el cuadro fue adquirido por la Nación por la cantidad de 40.000 Bolívares, cantidad muy diferente a los 266.500 dólares pagó un coleccionista en 2004 por el lienzo El niño enfermo en una subasta realizada por Sotheby’s.

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“Michelena pintó el cuadro a los 23 años, y se presentó en el Salón de Artistas Franceses para competir con 3.000 obras procedentes de todo el planeta, cuando ni siquiera hablaba bien el francés”, dice Francisco Da Antonio, director de la Galería de Arte Nacional. “Era un perfecto desconocido que procedía de un país que no constituía ninguna referencia en la materia. Imaginen lo que significó ganar este premio, que además fue entregado por el más brillante pintor del momento, Adolphe William Bouguereau. Como sus escasos recursos pecuniarios no le permiten darse el lujo de pagar una modelo perfecta, ha de contentarse con una a quien le falta un ojo para posar la figura de la madre de El niño enfermo, lo que le obliga a colocarla de perfil. El artista, para consolarse, decía que posaba a la perfección”.

Fuentes | DUPLÁ, Francisco Javier. «ARTURO MICHELENA», pp. 80 – 81. Biblioteca Biográfica Venezolana, Volumen 57, Editora El Nacional. Caracas, 2007.

Imágenes | Miranda en La Carraca, 1896. Óleo sobre tela de Arturo Michelena. | El niño enfermo, 1886. Óleo sobre tela de Arturo Michelena.

Foto – arte digital | Retrato de Arturo Michelena. Intervenido por Isabel Camacho, 2019.

Imagen| Miranda en La Carraca, óleo sobre tela de Arturo Michelena, 1896.

Armando Reverón

Armando Reverón es considerado uno de los máximos representantes de la pintura venezolana del siglo XX. Nace el 10 de mayo 1889 y en su honor el día del artista plástico venezolano se celebra ese día. Reverón es el perfecto ejemplo de la simbiosis entre genio artístico y locura. Esta unión de factores en Reverón produjo como efecto una obsesión por la búsqueda de la perfección que se vio manifestada en la innumerable cantidad de cuadros realizados además de los objetos creados para que sirvieran de modelo para tal fin. Influenciado por el impresionismo francés, la obra de Reverón capta esa luz enceguecedora del Caribe en los paisajes marinos que pinta en lienzos y bastidores que él mismo confecciona.

El mundo lúdico y artístico de Reveron fue expuesto en la Galería de Arte Nacional en 2007 agrupando una serie de objetos y cuadros creados por el artista además de fotografías tomadas en el desaparecido Castillete en La Guaira. Estos objetos estivieron incluidos una la exposición que se hizo en el Museo de Arte Moderno de Neva York y que ha sido una de las exposiciones más importantes que se han hecho sobre un artista venezolano en el exterior.

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«Y Reverón juega para ser puro. Sí, como los niños que nunca son adultos o como los adultos que siempre llevan consigo el mensaje puro y nostálgico de la primera edad, el pintor era un personaje para el cual el juego tenía singularísima importancia. En el caso de Reverón se aprecia la circunstancia de que en esta época y en todas las que vendrán en el futuro, surgirán juegos o entretenimientos que a la larga le permitirán la captación de nuevas vivencias estéticas. La construcción de objetos para su original mundo, es quizá el juego que más tiempo le consume. Pero es tiempo ganado.

El tiempo que aparentemente perderá en la construcción de un piano de cartón o unas muñecas de trapo, es tiempo que más adelante ganará a través de la transmutación de valores que se observa en su comportamiento. En su constante deseo de jugar y construir  un mundo de objetos personales, fué confeccionando con sus propias manos diferentes utensilios. Al construir todos estos objetos Reverón  mantiene un carácter. Aunque son objetos que, como tales, la mayor parte de las veces no tienen utilidad práctica, sucede sin embargo que en el campo mágico del mundo de Reverón significan importantes hallazgos».

Armando Reverón nació en Caracas el 10 de mayo de 1889. Hizo primeras letras en Valencia y en 1908 entró a la Academia de Bellas Artes de Caracas, de la cual egresó en 1911 para dirigirse a España. Aquí estudió en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona y en la Academia San Fernando, Madrid. En 1914 pasó seis meses en el norte de Francia y en París, donde tomó contacto con la pintura impresionista. Regresó a Caracas en 1915, para intervenir informalmente en las actividades del Círculo de Bellas Artes, del cual se le considera un representante. En 1919 conoció a Nicolás Ferdinandov, pintor ruso de paso por Venezuela, quien tuvo notable influencia sobre él. Aconsejado por Ferdinandov, Reverón se estableció en Macuto, donde en 1923 comenzó a construir El Castillete, su morada y taller para el resto de su vida. Falleció en mayo de 1954. De su obra se realizaron exposiciones individuales en la Academia de Bellas Artes en 1911 y 1920 y en la UCV, 1921 (con Brandt, Monsanto y el propio Ferdinandov, organizador del evento); Taller Libre de Arte, 1949; Centro Venezolano Americano, 1951; MBA (retrospectiva), 1955. Póstumamente se le han consagrado retrospectivas en el MACC, 1979 y 1989; GAN, 1989 y Museo Reina Sofía, Madrid, 1991. Obtuvo Premio Distinción Sobresaliente en el Concurso de Fin de Año de la Academia de Bellas Artes, 1911; Premio John Boulton en el Salón Oficial de Arte Venezolano, 1948. En 1953 recibió el Premio Oficial de Pintura del mismo Salón.

SANTANA, Emilio. «ARMANDO REVERÓN». pp 98 – 99. Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes. Caracas, Venezuela. 1967

Foto – arte digital | Armando Reverón con pumpá. Fotografía original de Victoriano de Los Ríos, 1954. Intervenida por Isabel Camacho, 2019.

Land art, arte ecológico y Vik Muniz

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Arte y ecología. Dos conceptos alejados por tantos años, se unen a la luz de los nuevos tiempos en los que el exceso está a la vuelta de la esquina. En esta sociedad moderna que avanza a gran velocidad y donde, según Gay Talese, «la nueva tecnología se envejecía tan rápidamente que siempre estaba al borde de convertirse en una mera contradicción de términos», existen artistas que dan nueva vida a objetos que otros llaman «desechos».

Decidí investigar sobre estas corrientes artísticas motivada por la curiosidad de saber qué otros usos podemos darle a los desechos y cómo la visión de un artista puede transformar los materiales de algo sin valor a una obra de arte. Es así como descubrí que existen dos corrientes enfocadas en la naturaleza y el arte: la primera modifica la naturaleza y la segunda transforma los materiales desechados en arte. Luego descubrí a Vik Muniz.

El land art o arte de la tierra, es una corriente artística contemporánea que utiliza la naturaleza, como lo haría un pintor con un lienzo, para realizar una obra de arte. Aunque manipula los elementos de la naturaleza no busca maltratar el medio ambiente sino más bien crear una conciencia ecológica en el espectador alterando, de manera artística, el paisaje para producir el máximo de efectos y sensaciones en el observador.

El artista crea la obra en la naturaleza consciente de su carácter efímero ya que los materiales usados -agua, fuego, piedras, hojas, arena- son biodegradables, y por su ubicación en espacios abiertos tarde o temprano sufrirá por la erosión producida por el viento o el agua. Es de gran importancia en el Land Art que el proceso creativo y la obra final sean fotografiados o filmados debido al carácter fugaz de estas intervenciones.

El land art se diferencia del arte ecológico en que el primero usa la naturaleza como materia prima y el segundo utiliza materiales de desecho para reciclarlos en obras de arte, aunque ambos buscan formar un conciencia del medio ambiente en el espectador. El artista debe adecuarse a las posibilidades que le brinde cada material y crear una obra que resulte estéticamente bella pero con el añadido de ser amigable con el medio ambiente. Los materiales utilizados para una obra de arte hecha con material reciclado transforman su esencia y se mimetizan en lo estético, perdiendo su función utilitaria y sin tener en cuanta para que fue utilizado anteriormente.

Cada vez son más los artistas que se suman a esta tendencia buscando crear conciencia del daño ambiental, del consumo excesivo y darle una segunda oportunidad a todo ese material que, con un poco de creatividad se puede convertir en una obra de arte. Por ejemplo tenemos a Patricio Salinas quien utiliza metales para hacer sus obras, Chris Gilmour que las hace de cartón, Ana Ribarich y su blog Hecho de desechosSean Avery y sus esculturas de animales hechos con discos compactos y Bryan Dettmer convierte libros en esculturas.

Pero en Brasil hay un artista que llevó esto un paso más allá y añadió también el tema social a su obra, se trata de Vik Muniz. Lo descubrí a raíz de su documental Waste Land donde registra toda la experiencia de su proyecto con basura y de su intensión de mejorar las vidas de quienes sobreviven en medio de ella en Río de Janeiro.

Desde mi punto de vista la obra de Muniz agrupa las dos corrientes anteriormente descritas: utiliza materiales de desecho -como en el arte ecológico- que dispuestos de cierta manera dejan de percibirse para la función utilitaria para la que fueron hechos y conforman parte de la obra de arte que, por su carácter efímero -como en el Land art- es inmortalizada por medio de la fotografía. A esto se le añade el aspecto social captado en el documental que complementa la parte artística.

Comparto parte del artículo de la Revista Cromos Vik Muniz, el brasileño que hace arte con basura.

«Vik Muniz convierte la basura en arte. Contrario a los artistas de marras, que recurren al lápiz, al pincel, al óleo o a la acuarela, el brasileño se vale de latas oxidadas, llantas desinfladas, botellas de gaseosa desocupadas y tapas de inodoros desechadas para construir imágenes poéticas y enigmáticas que, vistas desde lejos, parecen creadas por un dibujante cualquiera. De cerca, sin embargo, revelan que fueron armadas por una mente audaz, interesada en reflexionar sobre el poder que tiene el arte para crear ilusiones y el interés del espectador en creer en ellas.

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Vik Muniz arte

Muniz pasó tres años en el vertedero más grande del mundo, ubicado en Río de Janeiro, para crear su serie Imágenes de basura (2008). Allí conoció a un grupo de personas que sobrevivían vendiendo los materiales reciclables que encontraban en el basurero. Era gente que existía en medio de los deshechos de otra gente. Muniz tuvo una idea: cambiar la vida de esas personas con los mismos materiales con los que trabajaban. Tomó fotos de los recicladores en medio del vertedero y luego las reconstruyó utilizando los objetos que ellos recolectaban. Después las fotografió, las enmarcó y las puso a la venta. Uno de los recicladores estuvo presente en la subasta en la que su imagen fue vendida en 50 000 dólares. Al oír la cifra, el humilde joven no pudo contener el llanto. El retrato, que revelaba tanto la dignidad como la desesperación de su oficio, transformaría su vida, ya que todas las ganancias fueron para él y sus colegas. Muniz, embajador de buena  voluntad de la ONU, no solo trabaja con basura. Para él, cualquier material tiene el potencial de convertirse en arte y transformar la manera en que las personas ven el mundo: alambre, hilo, chocolate, tierra, polvo, caviar, diamantes, algodón… La obra de Muniz es tan ingeniosa e insólita que lo ha convertido en uno de los artistas contemporáneos más llamativos de nuestro tiempo. Su trabajo hace parte de colecciones en Nueva York, Washington, Londres, Tokio, Madrid y París, entre muchas otras.»

Actualización junio 2015

Arte y locura

Comparto este texto que amablemente me facilitó el Maestro venezolano Esteban Castillo:

ARTE Y LOCURA
Cuando en 1864, Cesare Lombroso (Francia 1835-1909) publicó la obra “ Genio y locura”, analizaba la relación entre los artistas, sus creaciones y las enfermedades mentales, en ella, Lombroso asocia, arte, criminalidad y locura. Al comienzo del siglo XX, (1922) el psiquiatra Hans Prinzhorn, en Paris, va a estudiar en el psiquiátrico, los dibujos y pinturas que los enfermos mentales realizaban en el Hospital Sainte Ana. Estos documentos nos muestran unas obras llenas de fantasmas. Las pinturas y dibujos realizados en plena crisis paranoica o esquizofrénica; el “artista” no sigue una línea de evolución plástica y la imagen esta relacionada con sus conflictos internos. Varias décadas después, artistas como Paul Klee et Jean Dubuffet se interesaron por estudiar estas “obras.” Sigmund Freud (1856-1939) analizó algunas obras, pinturas y esculturas, pero él mismo manifestó que no conocía mucho de arte y, más bien partió de los temas tratando o analizando el tema escogido por el artista. Algunos movimientos artísticos se nutrieron del psicoanálisis, sobre todo el Dadaísmo y el Surrealismo, ya que los artistas reflejaban lo onírico y trataban de plasmar imágenes del subconsciente mediante la asociación libre. Pero no podemos negarlo, en diferentes épocas han existido artistas que han pasado por estados sicóticos por ejemplo: Goya, Van Gogh, Reverón y otros. A pesar de que Van Gogh realizó sus obras entre los años 1880 a 1890, y Reverón entre los años 1908 a 1954, los une su gran deseo de expresarse a pesar de los problemas económicos y de los trastornos sicóticos.

En Venezuela, cuando hablamos de locura y arte, la imagen que se nos viene inmediatamente es Armando Reverón (1884-1954) ¿Pero hasta dónde tiene que ver la esquizofrenia o la paranoia con el arte? Cuando vemos la obra de Vicent Van Gogh (1853-1890) y observamos con detenimiento sus comienzos, por Ejem: “Los comedores de papas”, los retratos que hizo de “ Le Pere Tanguy”, los paisajes, esos maravillosos “Girasoles” pintados para recibir a su amigo Paul Gauguin, en Arles, Francia, encontramos un gran conocimiento de un artista que desarrolla su obra con un gran frenesí y consciente de su evolución. Ese “ loco,” el loco de “La casa amarilla” como era apodado el lugar donde vivía. Conocedor del arte, había trabajado en Londres en la galería Goupil como vendedor de cuadros, hablaba francés, alemán, holandés e inglés y era un gran lector y escritor. Sus cartas con su hermano Theo, son documentos vivenciales donde le manifiesta sus logros en sus cuadros. Hace comentarios sobre los libros que está leyendo, que dan prueba de una gran sensibilidad; en algunas de ellas habla de sus estados anímicos. Pero la vida que había llevado tratando de decir las cosas de “otra manera,” y habiendo fracasado en otras actividades entre ellas la de pastor protestante, habiendo sido un frustrado en el amor, como marchand de arte, el excesivo vino y café; fumaba mucho y comía poco; todo ese entorno lo va llevando a un gran desequilibrio. En los últimos años fueron de grandes crisis. Es el momento que se corta la oreja para enviársela de regalo a una prostituta. ¿Pero es qué Van Gogh trabajaba en los momentos de crisis?.. No.. Al arte no le gusta la locura, y esos estados bipolares, se dividen entre creatividad y crisis. La vida de Van Gogh está llena de historias y los psiquiatras no se han puesto de acuerdo sobre la enfermedad mental que padecía.

Aquí en Venezuela hemos hablado mucho de la locura de Reverón. Cuando seguimos el camino trazado por Reverón desde la Época Azul, influenciado por Nicolás Ferdinandov, en las obras “Procesión” o “La cueva”, se nota un acercamiento al impresionismo. Las obras de la Etapa Blanca llena de luz y con apenas unas pinceladas de blanco nos muestran el sol tropical, vemos las palmeras y sentimos casi el oleaje, pero, sin ser una copia de la naturaleza. Ese mundo que Reverón comparte con Juanita y su mono Pancho, sus muñecas, sus pinceles, sus telas, sus colores, en ese entorno que él mismo ha construido, esos objetos llenos de una gran frescura casi infantil, donde nos insinúa, un piano, una pajarera, un acordeón… Pero de repente aparecen crisis esquizoide, y tiene que recurrir a la clínica. En la Etapa Blanca llena de fuerza, no hay fantasmas de un enfermo mental plasmado en la tela. La Etapa Sepia, donde en algunos cuadros aparece acostado en la hamaca y al lado Juanita, es una obra coherente, cada pincelada está puesta en su lugar, no se ve ningún reflejo de locura en esos trazos. Hay una evolución constante en su obra. En el año 1954 fue llevado a la clínica, un médico que se ocupó de él lo atiende y le ofrece lápices y papel para que dibuje, y él respondió: “Ahorita no puedo pintar”, “Ahorita, tenemos que hablar” después de dialogar un poco pudo dibujar el jardín del hospital y realizó retratos de algunos pacientes.

Es verdad, tiene que haber locura, amor y pasión para hacer Arte, pero el “arte” de los enfermos mentales es totalmente diferente y al curarse no pintan más, y la “locura” de pintar no se cura, se desarrolla y evoluciona hacia formas cada vez más libres y puras. A pesar de que estas obras están hechas por artistas que sufren de trastornos mentales, sus obras reflejan una búsqueda plástica y se nota una evolución en ellas. Hoy hablamos de bipolaridad y hay medicamentos que pueden curar los trastornos mentales sin afectar la creatividad. Felizmente estos artistas en momentos de lucidez realizaron obras maravillosas, como esos azules, blancos y sepias de Reverón en sus paisajes y figuras, y esos amarillos y muchos colores de Van Gogh en los paisajes, retratos y en “Los Girasoles”…Van Gogh pintando en el mediodía francés, en el pueblo de Arles, trabajando y viviendo en “La casa amarilla” y Reverón en su “Castillete”en Macuto, produciendo su obra.

Fui al Castillete en la década de los 60 y conocí a Juanita, quien me dijo: “No tengo nada que vender,” y yo le contesté: “Que lo que quería era visitar El Castillete,” me sentí regocijado de pasearme un poco en ese lugar lleno de historias y de creatividad. Años después me di una vuelta por Arles (Francia) y caminé por las calles que una vez sintieron sus pisadas, y vieron pasar al pelirrojo Vincent Van Gogh. La verdad es que eran locos, pero de una gran lucidez.

Ahí están sus obras y hoy cuando nos acercamos y las admiramos, comprendemos mejor sus formas de pintar. Hemos madurado visualmente. Hoy podemos descifrar o entender esos códigos, esas escrituras, esos colores, esas pinceladas que no comprendíamos años atrás. Hoy podemos ver “Los Girasoles,” antes eran “manchas” de colores. El público de esa época estaba acostumbrado a una pintura marrón y oscura. Tanto uno, como el otro adelantaron su tiempo. Los impresionistas y post impresionistas aportaron la luz, Armando Reverón, y Vincent Van Gogh fueron más allá de la búsqueda de la luz.

¿Entonces fueron locos o visionarios?, pero no todos los locos llegan a utilizar el pincel y los colores para expresarse, ni todos los pintores sufren de trastornos sicóticos… porque el Arte y la locura en algunos artistas andan por caminos diferentes, y que me perdone Cesare Lombroso.»

Esteban Castillo.

José Requena: maestro de maestros

Recientemente tuve la oportunidad de visitar en Barquisimeto al Maestro José Requena, quien fue profesor de mi papá en la Escuela de Artes Plásticas de esa misma ciudad por la década de 1940. A pesar de que mi papá lo visitaba cada vez que iba a Barquisimeto y yo lo había visto muchas veces siendo niña hasta ese momento nunca había tenido la oportunidad de hablar con él, como adulta, y en esta visita descubrí que es una persona muy amable, conversador y siempre dispuesto a mostrar a quien lo desee su colección de cuadros, tanto en su casa como en su taller. Además no pierde su vocación de educador y recuerdo como nuestra conversación se vio complementada con detalles de la vida de grandes maestros de la pintura.

A pesar de su avanzada edad continua pintando, lo cual es impresionante tomando en cuenta que dijo que en este mes de noviembre cumple 100 años de edad aunque al investigar para este artículo me di cuenta que su avanzada edad le hizo olvidad cuantos años tenía y que realmente son 93. Al comentarle sobre la gran cantidad de pintores larenses que se formaron bajo su tutela dijo comentó: “los que quedan vivos”. Y tiene toda la razón. Este es un caso contrario a lo que puede esperarse pues es el Maestro quien sobrevivió a los alumnos. No pierde su vacación de educador y nuestra conversación se vio amenizada por anécdotas de pintores clásicos, como Rafael Sanzio, quienes a pesar de estar en la cima del arte universal también sufrieron las vicisitudes propias de todo artista.

Para escribir este artículo investigué en internet y es poca la información sobre el Maestro Requena que se consigue en internet, pero afortunadamente conseguí una biografía que comparto con los lectores de este blog tomada de la Enciclopedia Lara Interactiva.

«Hijo de la unión matrimonial entre Alberto Requena y Mercedes Calles de Requena, nace el 01 de noviembre del año 1.913 en el pueblo de San Casimiro, estado Aragua, donde transcurre su infancia hasta que en el año 1.918, su familia se traslada a la Guaira para luego residenciarse en Caracas, donde su padre se dedicó al oficio de boticario.

Pretendiendo que el hijo siguiera sus pasos, lo hizo aprendiz de farmacia,  oficio con el cual  adquirió nociones básicas sobre Química muy útiles en el proceso de separación del color una vez que ingresó a la Escuela de Artes Plásticas de Caracas hacia el año 1.931, dejando atrás definitivamente la idea de estudiar farmacia en la Universidad Central de Venezuela.

Allí recibió una sólida formación y vivió en carne propia las profundas transformaciones artísticas a partir del año 1.936 de la mano de sus maestros pertenecientes al círculo de Bellas Artes, entre quienes se cuentan Edmundo Monsanto, Marcos Castillo, Rafael Monasterios, Armando Lira, Cruz Alvarez García, López Méndez y Carlos Otero y al lado de sus compañeros de clases: Gabriel Bracho, Cesar Rengifo, Julio Cesar Rovaina, Héctor Poleo, Pedro León Castro, Elbano Méndez Osuna, Ventura Gómez, entro otros importantes artísticas plásticos venezolanos.

La formación recibida por el maestro José Requena determinó su desarrollo  como pintor y educador, en el sentido de que es en la recién creada “Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas de Caracas” que se formó integralmente, siendo parte de un interesante ensayo en el cual se le preparó como profesor de Educación Artística, constituyendo su primera experiencia pedagógica su paso por el Liceo Andrés Bello de Caracas.

Egresa de la Escuela de Artes en el año 1.940, continuando con una faceta de su trabajo que se había iniciado en los años de estudiante, cuando para costear sus estudios se dedicó a la preparación de colores que vendía entre sus amigos y realizando trabajos escenográficos decorativos y de publicidad, con los cuales obtuvo importantes reconocimientos como el de la Exposición Industrial de Caracas en el año 1.943. En esta época realiza montajes escenográficos para obras llevadas al teatro como: “Doña Barbara” de Rómulo Gallegos y “Bodas de Sangre” de García Lorca.

En 1.947 se hizo presente en el V Salón “Arturo Michelena” de Valencia, donde obtuvo el premio “Ateneo de Valencia”. Ya en el año 1.949 se encuentra en el estado Lara, específicamente en la población de Aregue, dedicado a la realización de las pinturas murales de este importante templo larense. En el mes de Septiembre, a solicitud de uno de sus maestros de la Escuela de Artes de Caracas, el pintor Francisco Reyes García se encarga de la conducción de la Escuela de Dibujo fundada por él y el gran pintor larense Rafael Monasterio.

Este ha sido el escenario fundamental donde el artista desarrolló una larga y productiva actuación dedicada a la enseñanza del arte en la región por espacio de casi veinte años, sorteando diferentes dificultades gracias a la creatividad y el trabajo productivo, razón por la cual ha sido considerado “El pintor más representativo de la Escuela Realista Larense y un maestro indiscutible de la pedagogía artística”· (Calzadilla, J. 1.999).

Su trabajo permanente ha quedado expresado en ilustraciones para libros y revistas, realización de murales en diferentes instituciones educativas y culturales, organización de diferentes exposiciones con su alumnos: en el Museo de Bellas Artes de Caracas (1.952), el Salón de Pintura Joven (1.953). De igual manera participa en la creación del salón “Julio T. Arce” (1.954), en el cual obtuvo en el año 1.955, el segundo premio, correspondiendo el primero al maestro Monasterio.

En el año 1.957 es premiado con la distinción “José Gil Fortoul” en III salón “Julio T. Arce”, y en Maracaibo le es otorgada mención honorífica en el salón D`Empaire. Para 1.958 formó parte del taller de arte realista junto a importantes artistas como Gabriel Bracho y Jorge Arteaga. En sucesivos momentos intentó crear el museo de arte para la ciudad de Barquisimeto no encontrando buena acogida ante las autoridades regionales.

En 1.967 se retira de la dirección de la Escuela de Artes Plásticas Martín Tovar y Tovar con el reconocimiento de sus alumnos y de la comunidad larense y nacional. Desde este año se ha mantenido activo en el mundo de la pintura donde sin duda alguna ha ganado un espacio propio entre los grandes maestros de la pintura venezolana contemporánea.»

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Actualización 2008

Escribí este artículo en noviembre de 2006, pocos meses después de mi visita al Maestro y es por eso que hablé de él como si estuviera vivo. Ahora, en el 2008, encontré esta noticia en internet: «Falleció el Maestro José Requena» con lo que me sentí muy afortunada de haber podido conversar con uno de las personalidades más importantes de la plástica venezolana.

Isabel Camacho y José Requena