Madame Bovary y Lucia de Lammermoor

“Madame Bovary” es una novela del escritor francés Gustav Flaubert que gracias a su gran habilidad y pericia con la pluma logró atraparme. Esto unido al hecho de que la trama se une con la de una ópera de Donizetti hicieron que escribiera un artículo en mi blog sobre la música que aparece en el libro.

La novela

Madame Bovary

En esta novela se ve reflejada la infelicidad de una mujer, Emma o Madame Bovary, que siempre quiere más, que no se conforma con lo que tiene, pero que a pesar de todo debe mantener las apariencias en una sociedad cerrada donde las cosas con las que ella sueña son prohibidas para cualquier señora respetable. Emma consigue lo quiere: añadirle emoción a su vida, pero a pesar de eso no consigue la felicidad que tanto anhela así como las mujeres que aparecen en los libros de historias romáticas que ha leído en su juventud en las que el principe azul, que salva a la doncella de la desgracia, es una realidad.

Una de esas historias es “La Novia de Lammermoor”, escrita por Sir Walter Scott. Ambientada en Escocia esta novela fue adaptada para la ópera, por el compositor italiano Gaetano Donizetti, bajo el nombre “Lucía de Lammermoor” y fue estrenada el 26 de septiembre de 1835 en el Teatro San Carlos de Nápoles en Italia.   En dicha ópera la protagonista, Lucía, perteneciente a la familia de los Ashton se enamora de Edgardo que pertenece a la familia enemiga de los Ravenswood.

En el capítulo 15 de Madame Bovary y su esposo Charles asisten al teatro para ver la ópera “Lucia de Lammermoor” en cuyo personaje principal, el de Lucía, Emma se ve reflejada. Es como si esa historia y los románticos deseos de alcanzar un amor imposible fueran la historia de su propia vida.  

“Se oyeron tres golpes en el escenario: los timbales se pusieron a redoblar, los instrumentos de metal armonizaron sus acordes y por fin el telón se levantó y dejó aldescubierto un paisaje. […]

Emma retrocedió a las lecturas de su juventud, volvía a estar metida de lleno en Walter Scott. Le parecia oír, a través de la neblina, el sonido de las cornamusas escocesas cuyos ecos se alargaban por entre los brezos. Además así, como el recuerdo de la novela la ayudaba a entender el libreto, podía seguir la intriga sin perder frase, mientras que los inapresables pensamientos que se le iban a la mente iban diluyendose, según surgían, en las ráfagas de la música. Se dejaba acunar por el vaivén de la melodía, y toda ella vibraba con su ser en tensión, como si los arcos de los violines le rozaran los nervios. […]

Pero de pronto una mujer joven avanzó y le tiró una bolsa a un escudero vestido de verde. Se quedó sola y se escuchó entonces el sonido de una flauta emitiendo una especie de murmullo como de fuente o de gorjeos de pájaro. Lucía, con ademán decidido, atacó su cavatina en sol mayor, quejandose de amores, pidiendo al cielo que le diera alas. También Emma habría deseado hiur de la vida, esfumarse en un abrazo.”

La ópera

En esta escena de la ópera Lucía de Lammermoor se encuentran Alisa y Lucía en una fuente en la que tiempo atrás un Ravenswood había matado por celos a su esposa y cuyo fantasma se le aparece a Lucía. Alisa le dice que es un mal presagio y que desista de ese amor que le dará días de amargo llanto. Anna Netrebko (en el papel de Lucía) canta la misma cavatina que nombra Flaubert en el libro.

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FLAUBERT, Gustave. “MADAME BOVARY”. pp. 256 – 257. Editorial La Oveja Negra. Colombia, 1983.

Imagen | C de cine

Paganini y Vengerov

Compositor italiano y virtuoso del violín. Nació en Génova, Italia, el 27 de octubre de 1782. Comenzó estudiando mandolina con su padre, luego estudió violín y llegó a perfeccionar tanto su técnica que compuso sus propios conciertos, que para la época eran extremadamente difíciles de interpretar. 

En 1813 comienza a hacer giras por Europa, donde su forma de tocar el violín atrajo la atención de quienes le escucharon en Italia, Viena, París y Londres.

En París conoció al pianista y compositor húngaro Franz Liszt, que, fascinado por su técnica, desarrolló una técnica pianística inspirada en lo que Paganini había hecho con el violín.

Sus conciertos para violín solista y orquesta dan predominancia al virtuosismo del solista, mientras que la orquesta sirve de base armónica sin llegar a opacarlo en ningún momento.

En sus conciertos, que más bien podríamos llamar espectáculos, interpretaba obras de gran dificultad únicamente con una de las cuatro cuerdas de violín retirando primero las otras tres y llegando a asombrar tanto a los espectadores de su época, que llegaron a pensar que existía algún influjo diabólico sobre él.  Fallece en Niza el 27 de mayo de 1840.

En el video podemos escuchar el Capricho Nº 24 compuesto por Nicolo Paganini con una interpretación del violinista Maxim Vengerov. Los 24 caprichos de Paganini son piezas escritas para violín sólo con la intención de practicar algún aspecto virtuosístico de la técnica del violín como las dobles cuerdas, los trinos, los armónicos o diversos golpes de arco. En esta grabación Vegerov interpreta esta obra de Paganini en vivo y de forma magistral frente a una emocionada audiencia.

Así como Paganini deslumbró al público de su época, Maxim Vengerov a conseguido ovaciones de pie en todos sus conciertos es considerado uno de los mejores violinistas de la actualidad pudiendo decirse que es el Paganini de nuestra época. En 2016 el comentarista musical Ricardo Rozental escribió una breve biografía de este virtuoso del violín que viene bien como complemento a este artículo.

El violinista Maxim Vengerov nació en Siberia en 1974. Su padre era oboísta en la orquesta de Novosibirsk y su madre dirigía un coro conformado hasta por quinientos huérfanos. Maxim tomó el violín antes de cumplir 5 años y ella se entregó a las demandas de su talentoso hijo. A los 10, Vengerov ya tocaba al lado de orquestas importantes, a los 12 interpretaba el concierto para violín de Tchaikovsky y pronto comenzó a ganar concursos internacionales. Su viaje a Moscú le cambió su perspectiva provinciana; luego fue a Polonia y desde entonces buscó fronteras más distantes. Siguió estudiando, viajó a Londres al Royal College of Music, trabó amistad con Rostropovich quien, además de chelista, se desempeñaba como director de orquesta. Se encariñó con Barenboim y entre ellos surgió una sólida y duradera amistad. Emigró a Israel y prestó su servicio militar. Volvió a las obras fundamentales en el repertorio del violín como el mencionado concierto de Tchaikovsky y a los 24 años parecía ser el violinista más solicitado del mundo. […] Alguna comentarista inglesa opina que Vengerov es el violinista más grandioso de nuestro tiempo, augura siglos de admiración y disfrute y expresa su confianza en que será otra leyenda entre los violinistas al lado de Paganini, Joachim y Kreisler. La musicalidad de Vengerov lo ha llevado a actuar como solista al lado del más ocupado director ruso de la actualidad, Valery Gergiev, quien también lo ha llamado para que dirija su orquesta petersburguesa. Según Vengerov, su sonido actual es mucho más rico, más redondo y lleno como resultado de haberse ejercitado con la viola. Su instrumento es el Stradivarius que perteneció a Kreutzer, el mismo que, sin ejecutarla nunca, dio su nombre a la célebre sonata para violín y piano de Beethoven.

Fuente | Enciclopedia Salvat Los Grandes Temas de la Música.

Foto-arte digital | Paganini. Dibujo realizado por J. A. D. Ingres, 1819. Intervenido por Isabel Camacho, 2019.

Actualizado en noviembre de 2018.

Beethoven y La Naranja Mecánica

La película La naranja mecánica del director estadounidense Stanley Kubrick narra las fechorías de Alex DeLarge, un joven delincuente, jefe de la pandilla Los Drugos, a quien le apasiona la violencia desmedida y la música de Beethoven.

La película está basada en una novela del mismo nombre del escritor y músico inglés Anthony Burgess quien recreó un incidente de la vida real en el que él y su esposa fueron atacados por una pandilla de delincuentes en 1944 durante la Segunda Guerra mundial.

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De este hecho y de las reflexiones sobre la moral y la libertad de escoger entre el bien y el mal surgió en 1962 la novela que llegaría a ser su obra más conocida gracias a la película de Kubrick. En una entrevista Burgess dice que la principal reflexión de su libro es analizar si lo que la sociedad ofrece a los jóvenes es suficiente: “La juventud, no pudiendo construir, destruye”.

Durante la filmación de la película Kubrick, quien era conocido por su afán de perfección, repetía las escenas decenas de veces sin estar satisfecho con ninguna toma. Se cuenta que la escena de la violación que comete la pandilla rival de Billy Boy al principio, tuvo tantas tomas y fue tan dura para la actriz contratada que abandonó el rodaje y tuvieron que buscar otra chica. O que el culturista David Prowse, que luego interpretaría a Darth Vader en “La Guerra de las Galaxias” de 1977, tuvo que repetir 30 veces la escena en la que lleva en brazos al escritor en su silla de ruedas.

La banda sonora de la película está repleta de música clásica. Una de las escenas que muestran la contradictoria vida del protagonista es la que, después de llegar de una de sus sesiones de ultraviolencia, Alex se relaja en su habitación escuchando la Novena sinfonía de Beethoven. Ese choque entre dos fuerzas antagónicas, entre la elegancia de la música clásica y la violencia viciosa del protagonista se repite a todo lo largo de la película y suaviza un poco la crueldad de las escenas.  La naranja mecánica cuenta además con música de la compositora Wendy Carlos que para 1971, fecha del estreno de la película, tenía varios años experimentando con instrumentos electrónicos como reemplazo de los instrumentos acústicos para la música clásica y quien ya había producido los discos Switched-On Bach y The Well-Tempered Synthesizer en los que reproduce música de Bach con sintetizadores, originalmente para órgano y clavecín.