Elvis “no era de los moderados”, incluso se excedió con un simple regalo de Priscilla Presley

Elvis Presley: un hombre de excesos y dones poco convencionales

Elvis Presley, el legendario Rey del Rock and Roll, era conocido por su personalidad fuera de lo común y su extravagante estilo de vida. Cuando se trataba de sus intereses y pasiones, Elvis era “poco moderado”. Esto era especialmente evidente en su forma de recibir regalos, ya que a menudo iba más allá para mimarlos. Un ejemplo que ilustra su naturaleza exagerada es la historia de un sencillo regalo que le hizo su ex mujer, Priscilla Presley.

Un regalo inesperado que cautivó la imaginación de Elvis

En los años 60, Priscilla Presley le hizo a Elvis un regalo aparentemente inocente y sencillo: una pista de carreras en miniatura con coches teledirigidos. Poco podía imaginar que este regalo desataría en Elvis un fervor que le llevaría a transformar su casa para dar cabida a su nueva obsesión.
Según cuenta Priscilla en su libro “Elvis y yo”, recuerda el impacto que tuvo su regalo en Elvis: “Unas semanas más tarde, hizo añadir a la casa una habitación entera con una pista de juego profesional. Allí jugó noche tras noche hasta saciarse y luego no volvió a la habitación hasta mucho después, cuando el anexo se convirtió en una sala de trofeos llena de sus discos de oro y premios.”

El patrón de indulgencias excesivas de Elvis

El episodio del hipódromo es sólo un ejemplo de la tendencia de Elvis a excederse en las cosas que le gustaban. Priscilla lo describe como alguien que carecía de moderación en varios aspectos de su vida, ya se tratara de motocicletas, coches de carreras, caballos, parques de atracciones, patinaje sobre ruedas, sexo o incluso hábitos alimenticios repetitivos.
Elvis tenía una conocida afinidad por la comida, y sus indulgencias en ese ámbito eran legendarias. Cuando encontraba un plato que le gustaba, lo consumía en grandes cantidades. Priscilla fue testigo directo de ello cuando conoció a Elvis por primera vez y le vio comerse cinco sándwiches de bacon y mostaza seguidos. Su rutina de desayuno consistía en zumo de naranja, una tortilla española, patatas fritas caseras, medio kilo de bacon y un café solo, que tomaba casi todos los días.
Entre sus comidas favoritas estaba el pudin de plátano, un postre que le gustaba tanto que insistía en que sus ingredientes estuvieran fácilmente disponibles en la nevera de Graceland, su emblemática mansión de Memphis.

El aprecio de Priscilla por la genuina gratitud de Elvis

A pesar de la afición de Elvis por los excesos, Priscilla señala que apreciaba de verdad los regalos que ella le hacía. Cuenta que cuando tenía 14 años le regaló un par de bongos por Navidad. Para su sorpresa y deleite, Elvis los exhibió con orgullo cerca de su guitarra e incluso los colocó por encima de los otros bongos que tenía.
El relato de Priscilla sobre este momento refleja la profundidad de la gratitud de Elvis: “Que mis elefantes blancos no hubieran sido relegados al oscuro olvido, sino que estuvieran expuestos de forma destacada junto a su guitarra, me hizo quererle aún más”.

El legado de Elvis Presley

La personalidad fuera de lo común de Elvis Presley, sus excesivas indulgencias y sus dones únicos han contribuido a su perdurable legado como una de las figuras más emblemáticas de la historia de la música. Su capacidad para sumergirse por completo en las cosas que le gustaban, incluso hasta el punto del exceso, cautivó a sus fans y sigue fascinando a personas de todo el mundo.
Aunque su extravagante estilo de vida no estuvo exento de dificultades, la pasión y el entusiasmo desmedido de Elvis por las cosas que amaba nos recuerdan que debemos abrazar nuestros propios intereses y perseguirlos con dedicación inquebrantable.
En conclusión, la respuesta de Elvis Presley a un simple regalo de Priscilla Presley ejemplifica su personalidad fuera de lo común y su tendencia a ir más allá de sus pasiones. Su historia nos recuerda que debemos vivir la vida al máximo y abrazar nuestras propias obsesiones y entusiasmos.

Preguntas y respuestas

¿Cuál fue el regalo que Priscilla Presley le hizo a Elvis y que despertó su obsesión?

Priscilla le regaló a Elvis una pista de carreras en miniatura con coches teledirigidos, pensando que sería un regalo sencillo y divertido para él.

¿Cómo reaccionó Elvis ante el regalo del circuito?

El circuito cautivó por completo a Elvis. En pocas semanas, mandó añadir una habitación entera a su casa para instalar una pista de juego profesional.

¿Continuó indefinidamente la obsesión de Elvis por el hipódromo?

No, con el tiempo Elvis se hartó de jugar con el hipódromo y pasó a otros intereses. La habitación se convirtió más tarde en una sala de trofeos llena de sus discos de oro y premios.

¿Era Elvis conocido por sus excesivas indulgencias en otros ámbitos de su vida?

Sí, Elvis solía permitirse excesos. Tanto si se trataba de motos, coches de carreras, caballos, parques de atracciones, patinaje sobre ruedas, sexo o incluso hábitos alimenticios repetitivos, a menudo se dedicaba a estas actividades hasta el punto del exceso.

¿Cuál era uno de los caprichos más famosos de Elvis en lo que a comida se refiere?

A Elvis le gustaba mucho el pudin de plátano. Se aseguraba de que sus ingredientes estuvieran siempre disponibles en la nevera de Graceland, su casa de Memphis.

¿Cómo reaccionó Elvis ante los regalos que recibió de Priscilla?



A pesar de su extravagante estilo de vida, Elvis apreciaba de verdad los regalos que le hacía Priscilla. Los exhibía con orgullo y los valoraba, a menudo colocándolos en un lugar destacado junto a sus otras posesiones.

¿Cuál es el legado más duradero de Elvis Presley?

El legado de Elvis Presley es el de una figura extraordinaria de la historia de la música. Sus excesos y sus dones únicos contribuyeron a su estatus icónico, recordándonos que debemos abrazar nuestras pasiones y vivir la vida al máximo.