Moleskine digital

Moleskine es una marca de libretas fabricadas en Italia que han sido utilizadas como receptores de ideas, notas o dibujos para todo tipo de profesiones creativas. El escritor de viajes y novelista inglés Bruce Chatwin realizaba en ellas las anotaciones de sus viajes e ideas para sus libros y fue uno de los principales promotores de estas libretas, además de ser quien las bautizó con el nombre de Moleskine.

Basándome en la idea de una libreta Moleskine, en la que puedo anotar sobre diversos temas artísticos que me llaman la atención, he nombrado esta sección Moleskine digital, la cual pretende agrupar algunos artículos escritos por mi que no necesariamente tengan relación entre si.

Balzac y Rodin unidos por el arte

Honoré de Balzac fue un escritor francés del siglo XIX famoso por sus novelas en las que describe la sociedad de su época. Luego de vivir una infancia desdichada, estudiar derecho por orden de su padre e intentar dedicarse al negocio de la impresión de libros, se dedica de lleno a la escritura logrando escribir cerca de 95 novelas y numerosos relatos cortos, obras de teatro y artículos de prensa en tan solo 20 años. Sus novelas no sólo buscan describir los estereotipos de la sociedad de su época sino que son abundantes las descripciones sobre lugares, mobiliario, arquitectura, vestimenta y todo el entorno donde se desenvuelven los personajes. Para Balzac los detalles son muy  importantes para recrear en la mente del lector el ambiente donde se desarrolla la escena.

Casi cincuenta años después del fallecimiento de Balzac se le encomienda al escultor francés Auguste Rodin la tarea de inmortalizar al escritor con una escultura. Rodin comienza los preparativos, investiga, estudia y analiza al personaje que debe plasmar y finalmente presenta un boceto en yeso que se encuentra en Museo d’Orsay. El boceto causa controversia: el Balzac de Rodin tiene una indumentaria simplificada, con un acabado que parece sin terminar y sólo se ve su rostro que mira al cielo. Las ideas de avanzada de Rodin no fueron entendidas por el público parisino que hubiera preferido algo más realista donde se le representara con los objetos que acompañarían al escritor: mesa y libros. En lugar de eso esta escultura, demasiado innovadora, no buscaba representarlo a él sino que quería ser un símbolo de sus ideas y su obra.

La construcción de la estatua fue aplazada y no fue sino hasta 1939 que se realizó el bronce final que Rodin nunca llegó a ver. Resulta paradójico que una persona que prestó tanta atención a los detalles haya sido inmortalizada con una escultura que carece de estos.

En Caracas se encontraba un copia de esta estatua en el Ateneo de Caracas. Sería interesante poder saber a dónde fue a parar esa escultura.


Madame Bovary y Lucia de Lammermmoor

Madame Bovary es una novela del escritor francés Gustav Flaubert que gracias a su gran habilidad y pericia con la pluma logró atraparme cuando la leí por primera vez. Ésto, unido al hecho de que la trama se une con la de una ópera de Donizetti, hicieron que me interesara por investigar sobre una escena de ópera que aparece en el libro.

La novela

En esta novela se ve reflejada la infelicidad de una mujer, Emma o Madame Bovary, que siempre quiere más, que no se conforma con lo que tiene, pero que a pesar de todo debe mantener las apariencias en una sociedad cerrada donde las cosas con las que ella sueña son prohibidas para cualquier señora respetable. A pesar de todas las dificultades Emma consigue lo quiere: añadirle emoción a su vida, pero a pesar de eso no consigue la felicidad que tanto anhela, así como las mujeres que aparecen en los libros de historias romáticas que ha leído en su juventud en las que el principe azul, salva a la doncella de la desgracia.

Una de esas historias es “La Novia de Lammermoor”, escrita por Sir Walter Scott. Ambientada en Escocia esta novela fue adaptada para la ópera, por el compositor italiano Gaetano Donizetti, bajo el nombre Lucía de Lammermoor y fue estrenada el 26 de septiembre de 1835 en el Teatro San Carlos de Nápoles en Italia.   En dicha ópera la protagonista, Lucía, perteneciente a la familia de los Ashton se enamora de Edgardo que pertenece a la familia enemiga de los Ravenswood.

En el capítulo 15 de Madame Bovary y su esposo Charles asisten al teatro para ver la ópera de Donizetti en cuyo personaje principal, el de Lucía, Emma se ve reflejada. Es como si esa historia y los románticos deseos de alcanzar un amor imposible fueran la historia de su propia vida.  

“Se oyeron tres golpes en el escenario: los timbales se pusieron a redoblar, los instrumentos de metal armonizaron sus acordes y por fin el telón se levantó y dejó aldescubierto un paisaje. […]

Emma retrocedió a las lecturas de su juventud, volvía a estar metida de lleno en Walter Scott. Le parecia oír, a través de la neblina, el sonido de las cornamusas escocesas cuyos ecos se alargaban por entre los brezos. Además así, como el recuerdo de la novela la ayudaba a entender el libreto, podía seguir la intriga sin perder frase, mientras que los inapresables pensamientos que se le iban a la mente iban diluyendose, según surgían, en las ráfagas de la música. Se dejaba acunar por el vaivén de la melodía, y toda ella vibraba con su ser en tensión, como si los arcos de los violines le rozaran los nervios. […]

Pero de pronto una mujer joven avanzó y le tiró una bolsa a un escudero vestido de verde. Se quedó sola y se escuchó entonces el sonido de una flauta emitiendo una especie de murmullo como de fuente o de gorjeos de pájaro. Lucía, con ademán decidido, atacó su cavatina en sol mayor, quejandose de amores, pidiendo al cielo que le diera alas. También Emma habría deseado hiur de la vida, esfumarse en un abrazo.”

La ópera

En esta escena de la ópera Lucía de Lammermoor se encuentran Alisa y Lucía en una fuente en la que tiempo atrás un Ravenswood había matado por celos a su esposa y cuyo fantasma se le aparece a Lucía. Alisa le dice que es un mal presagio y que desista de ese amor que le dará días de amargo llanto. Anna Netrebko (en el papel de Lucía) canta la misma cavatina que nombra Flaubert en el libro.

.  .  .

FLAUBERT, Gustave. “MADAME BOVARY”. pp. 256 – 257. Editorial La Oveja Negra. Colombia, 1983.


Beethoven y La Naranja Mecánica

La película La naranja mecánica del director estadounidense Stanley Kubrick narra las fechorías de Alex DeLarge, un joven delincuente, jefe de la pandilla Los Drugos, a quien le apasiona la violencia desmedida y la música de Beethoven.

La película está basada en una novela del mismo nombre del escritor y músico inglés Anthony Burgess quien recreó un incidente de la vida real en el que él y su esposa fueron atacados por una pandilla de delincuentes en 1944 durante la Segunda Guerra mundial.

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De este hecho y de las reflexiones sobre la moral y la libertad de escoger entre el bien y el mal surgió en 1962 la novela que llegaría a ser su obra más conocida gracias a la película de Kubrick. En una entrevista Burgess dice que la principal reflexión de su libro es analizar si lo que la sociedad ofrece a los jóvenes es suficiente: “La juventud, no pudiendo construir, destruye”.

Durante la filmación de la película Kubrick, quien era conocido por su afán de perfección, repetía las escenas decenas de veces sin estar satisfecho con ninguna toma. Se cuenta que la escena de la violación que comete la pandilla rival de Billy Boy al principio, tuvo tantas tomas y fue tan dura para la actriz contratada que abandonó el rodaje y tuvieron que buscar otra chica. O que el culturista David Prowse, que luego interpretaría a Darth Vader en “La Guerra de las Galaxias” de 1977, tuvo que repetir 30 veces la escena en la que lleva en brazos al escritor en su silla de ruedas.

La banda sonora de la película está repleta de música clásica. Una de las escenas que muestran la contradictoria vida del protagonista es la que, después de llegar de una de sus sesiones de ultraviolencia, Alex se relaja en su habitación escuchando la Novena sinfonía de Beethoven. Ese choque entre dos fuerzas antagónicas, entre la elegancia de la música clásica y la violencia viciosa del protagonista se repite a todo lo largo de la película y suaviza un poco la crueldad de las escenas.  La naranja mecánica cuenta además con música de la compositora Wendy Carlos que para 1971, fecha del estreno de la película, tenía varios años experimentando con instrumentos electrónicos como reemplazo de los instrumentos acústicos para la música clásica y quien ya había producido los discos Switched-On Bach y The Well-Tempered Synthesizer en los que reproduce música de Bach con sintetizadores, originalmente para órgano y clavecín.

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