Priscilla Presley describió el momento en que Elvis fue “el más feliz” que jamás le había visto

Priscilla Presley describe el momento en que Elvis fue ‘el más feliz’ que jamás le había visto

Priscilla Presley, la que fuera esposa del legendario músico Elvis Presley, ha compartido recientemente una conmovedora historia sobre una época en la que Elvis se encontraba en su momento más feliz. En su libro “Elvis y yo”, Priscilla revela que este periodo de inmensa alegría coincidió con su amor común por los caballos. Profundicemos en los detalles y descubramos el profundo impacto que estas majestuosas criaturas tuvieron en la vida de la pareja.

El regalo que desató la felicidad

A mediados de los años 60, Elvis regaló un caballo a Priscilla, que siempre había deseado tener uno. Este sencillo acto de bondad desencadenó una cadena de acontecimientos que traerían una felicidad sin parangón tanto a Elvis como a Priscilla. En su libro, Priscilla relata el momento en que Elvis la sorprendió con un hermoso caballo negro, del que se enamoró al instante.

Pasión por los caballos

Priscilla describe cómo el amor de Elvis por los caballos se convirtió rápidamente en una pasión. La pareja pasó incontables horas montando juntos por los terrenos de Graceland, su famosa casa. Priscilla señala que los caballos se convirtieron en el primer pasatiempo en la vida de Elvis que implicaba a una criatura viva, y ser testigo de su profundo apego a estos animales fue realmente conmovedor.

Un gesto generoso

El nuevo amor de Elvis por los caballos no se detuvo con Priscilla. Regaló generosamente caballos a los miembros de su séquito, pues quería que todos experimentaran la alegría y la emoción que él sentía. Priscilla recuerda cómo el grupo cabalgaba junto, creando un espectáculo para los fans reunidos frente a Graceland. El espectáculo de Elvis y su séquito desfilando con sus caballos hacía las delicias tanto de los aficionados como de los propios jinetes.

Ampliando sus horizontes

A medida que crecía el número de caballos en sus vidas, Elvis y Priscilla se dieron cuenta de que Graceland no era lo suficientemente espaciosa para acomodar a sus queridos animales. Durante un viaje por Mississippi, se toparon con un rancho de 160 acres, con un lago y un establo con establos para caballos. Fue una oportunidad que no pudieron resistir. La pareja decidió comprar el rancho, que les proporcionaría un refugio donde escapar de la mirada pública y disfrutar de su pasión por la equitación.

La realidad de la fama

Aunque Elvis y Priscilla disfrutaron de su estancia en el rancho, pronto se dieron cuenta de que ser observados constantemente por multitudes de fans obstaculizaba su sueño de encontrar la tranquilidad. No obstante, los recuerdos que compartieron y el vínculo que formaron con sus caballos siguieron siendo una parte muy preciada de sus vidas.

Un testamento de felicidad

La historia del amor de Elvis y Priscilla por los caballos es un testimonio del poder de encontrar la alegría en los placeres sencillos y las pasiones compartidas. Para Elvis, los caballos supusieron una nueva dimensión de la felicidad, una conexión con los seres vivos que trascendía las exigencias de la fama. El viaje de la pareja al mundo de los caballos no sólo les aportó una gran realización personal, sino que también creó recuerdos duraderos que siguen inspirando a fans y admiradores hasta el día de hoy.
En conclusión, la época en la que Elvis fue “más feliz” que Priscilla le había visto nunca fue durante el periodo en el que se sumergieron en su amor compartido por los caballos. El regalo de un caballo desató una pasión que proporcionó una inmensa alegría tanto a Elvis como a Priscilla. Su viaje por el mundo ecuestre se convirtió en un capítulo significativo de sus vidas, demostrando el profundo impacto que los animales y las aficiones compartidas pueden tener en la felicidad personal.

Preguntas y respuestas

¿Cómo surgió en Elvis Presley la pasión por los caballos?

La pasión de Elvis por los caballos comenzó cuando Priscilla mencionó su deseo de tener un caballo. Le regaló un caballo y su alegría despertó su interés por estas magníficas criaturas.

¿Cuál fue el momento más feliz que Priscilla Presley presenció en la vida de Elvis?

Según Priscilla, cuando más feliz vio a Elvis fue cuando se apasionó por los caballos. El regalo de un caballo a Priscilla marcó el comienzo de un periodo increíblemente feliz en sus vidas.

¿Cómo disfrutaban Elvis y Priscilla de su tiempo con los caballos?

Elvis y Priscilla pasaban incontables horas montando a caballo por los terrenos de Graceland. Priscilla montaba a caballo mientras Elvis observaba, y en ocasiones se unía a ella tras superar su intimidación inicial.

¿Compartía Elvis su amor por los caballos con los demás?



Sí, Elvis regalaba generosamente caballos a los miembros de su séquito, pues quería que experimentaran la misma alegría que él sentía. El grupo cabalgaba junto a sus caballos por Graceland, para deleite de los fans reunidos en el exterior.

¿Tuvieron Elvis y Priscilla que buscar un espacio más grande para sus caballos?

Sí, a medida que crecía su colección de caballos, Elvis y Priscilla se dieron cuenta de que Graceland no era lo bastante espaciosa para albergarlos. Finalmente compraron un rancho de 160 acres en Mississippi, donde podían guardar sus caballos y disfrutar de la tranquilidad del campo.

¿Afectó la presencia constante de fans al disfrute de los caballos de Elvis y Priscilla?

Sí, la pareja descubrió que la observación constante por parte de multitudes de admiradores obstaculizaba su deseo de intimidad y tranquilidad en su rancho. Sin embargo, el amor por sus caballos y los recuerdos que crearon siguieron siendo una parte importante de sus vidas.

¿Qué nos enseña la pasión de Elvis por los caballos sobre la búsqueda de la felicidad?

El viaje de Elvis al mundo de los caballos nos recuerda que encontrar la alegría en las pasiones compartidas y en los placeres sencillos puede aumentar enormemente nuestra felicidad. Demuestra el poder de conectar con los seres vivos y disfrutar de aficiones que aportan satisfacción más allá de las exigencias de la fama.