Prisiclla Presley habla de su “solitaria” vida con Elvis Presley: “No tenía ninguna información sobre lo que pasaba en mi grupo de edad

Priscilla Presley se sincera sobre su “solitaria” vida con Elvis Presley

Vivir con el legendario Elvis Presley podía parecer un sueño hecho realidad, pero para Priscilla Presley fue un arma de doble filo. En una entrevista reciente, Priscilla habló con franqueza de la vida aislada y solitaria que experimentó como esposa de Elvis. Profundicemos en sus revelaciones y conozcamos mejor su singular trayectoria.

Una vida en constante cambio

Priscilla Presley, hija de un comandante de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos, creció acostumbrada a una vida de frecuentes traslados. Trasladándose de un lugar a otro, tenía que reinventarse y hacer nuevos amigos con regularidad. Sin embargo, este constante estado de cambio también le impidió experimentar las típicas amistades y conexiones que las chicas de su edad habrían tenido durante un periodo prolongado.
A los 14 años, Priscilla conoció a Elvis Presley durante su gira por Alemania como soldado del ejército de los Estados Unidos. Varios años después, fue invitada a vivir con él en su emblemática casa de Graceland. Sin embargo, esta transición supuso una vez más encontrar su lugar en un entorno desconocido.

La soledad de Graceland

Durante una entrevista en la serie de televisión Loose Women, Priscilla admitió abiertamente que vivir en Graceland era a menudo una experiencia solitaria. Expresó sentirse desconectada de su propio grupo de edad, ya que muchos de los amigos, esposas y novias de Elvis eran significativamente mayores. Este aislamiento le impedía tener acceso a información sobre lo que ocurría en su grupo, como la música, los acontecimientos mundiales y otros hitos culturales de los años sesenta.
“No tenía ninguna información sobre lo que ocurría en mi grupo de edad”, se lamenta Priscilla. Aunque el círculo íntimo de Elvis la acogía, seguía sintiéndose alejada del mundo que había fuera de los muros de Graceland.

Los retos de vivir en el mundo de Elvis

Priscilla describió la experiencia de mudarse a Graceland como “difícil”. Reveló que Elvis ya tenía un círculo íntimo establecido, y aunque la acogieron bien, ella luchó por encontrar su propia identidad dentro de los confines del mundo de Elvis.
El estilo de vida de Elvis era conocido por su reclusión. Rara vez salía y, cuando lo hacía, solía ser a altas horas de la madrugada para alquilar cines o parques de atracciones privados para él y sus amigos. Los años de adolescencia de Priscilla distaron mucho de ser normales, ya que se adaptó a la vida de Elvis y siguió su ejemplo.

Reinventarse a sí misma

Tras divorciarse de Elvis en 1973, Priscilla se enfrentó al reto de reinventarse. Por primera vez, tuvo la oportunidad de forjar su propio camino y descubrir su verdadera identidad.
Priscilla reconoció que dejar a Elvis no se debió a una falta de amor. Al contrario, era el amor de su vida. Sin embargo, necesitaba explorar el mundo y descubrir quién era como persona.
Su viaje no estuvo exento de dificultades. Priscilla admitió que no firmó un cheque hasta los 29 años, lo que pone de manifiesto hasta qué punto había estado inmersa en el mundo de Elvis. Pero a pesar de los retos, perseveró y se embarcó en una exploración personal que le permitió convertirse en la mujer que quería ser.

Un legado duradero

Priscilla Presley y Elvis estuvieron casados de 1967 a 1973 y tuvieron una hija en común, Lisa Marie Presley. Su relación dejó una huella indeleble tanto en sus vidas como en la historia del rock and roll.
Las reflexiones de Priscilla sobre su época con Elvis ofrecen una visión de la complejidad de su relación y de los sacrificios que hizo como esposa. Su honestidad y valentía al compartir sus experiencias arrojan luz sobre los retos únicos a los que se enfrentan quienes viven a la sombra de un icono cultural.
Hoy en día, Priscilla sigue siendo una figura influyente, que contribuye a su propio legado más allá de su asociación con Elvis Presley. Su viaje sirve de inspiración a las personas que recorren sus propios caminos y nos recuerda la importancia del autodescubrimiento y el crecimiento personal.
Al reflexionar sobre la historia de Priscilla Presley, apreciamos más profundamente las experiencias humanas que se esconden tras el brillo y el glamour de la fama, y la resistencia que se necesita para forjar la propia identidad frente a circunstancias extraordinarias.

Preguntas y respuestas

¿Qué edad tenía Priscilla cuando conoció a Elvis?

Priscilla conoció a Elvis Presley cuando sólo tenía 14 años, durante su gira por Alemania como soldado del Ejército de los Estados Unidos.

¿Cuánto tiempo vivió Priscilla en Graceland con Elvis?

Priscilla vivió en Graceland con Elvis desde que fue invitada a reunirse con él hasta su divorcio en 1973, aproximadamente seis años.

¿Se sintió Priscilla aislada durante su estancia en Graceland?

Sí, Priscilla admitió haberse sentido aislada durante su estancia en Graceland. Describió su experiencia como “solitaria” y expresó una falta de conexión con lo que ocurría en su propio grupo de edad.

¿Cómo se adaptó Priscilla a vivir en el mundo de Elvis?

Priscilla se adaptó a vivir en el mundo de Elvis siguiendo su ejemplo y sumergiéndose en su estilo de vida. Aceptó los retos y trató de encontrar su lugar en el círculo íntimo de Elvis.

¿Por qué se divorció Priscilla de Elvis?



Priscilla se divorció de Elvis no porque no le quisiera, sino porque necesitaba descubrir quién era como persona y explorar el mundo fuera de la influencia de Elvis.

¿Qué opinaba Priscilla de la música y la influencia de Elvis?

Priscilla consideraba a Elvis un hombre “brillante”, sobre todo en lo que se refería a la música. Reconocía su talento para elegir y apreciar la música y reconocía que escuchar a los artistas y su obra era una educación en sí misma.

¿Qué ha hecho Priscilla Presley desde que se divorció de Elvis?

Tras divorciarse de Elvis, Priscilla se embarcó en un viaje de autodescubrimiento y reinvención. Ha construido su propio legado al margen de su relación con Elvis, convirtiéndose en una figura influyente por derecho propio.