Qué significan los números debajo de las notas en los “Aires gitanos” de Sarasate?

Cómo armonizar una melodía cuando la línea de bajo contiene tonos que no son acordes

Armonizar una melodía puede ser una tarea difícil, especialmente cuando la línea de bajo contiene tonos no acordes. Los tonos no acordes son notas que no pertenecen al acorde que se está tocando y pueden crear disonancia o tensión en la música. En este artículo, exploraremos algunas técnicas para armonizar una melodía cuando la línea de bajo presenta tonos no acordes.

Entender los tonos no acordes

Antes de sumergirnos en las técnicas de armonización, es importante entender qué son los tonos no acordes y cómo funcionan. Los tonos no acordes son notas que no forman parte del acorde que se está tocando y suelen ser tonos de paso o adornos. Pueden crear tensión o disonancia en la música, pero también pueden añadir interés y complejidad a las armonías.

Existen varios tipos de tonos no acordes, incluidos los tonos de paso, los tonos vecinos y las suspensiones. Cada tipo de tono no acorde funciona de forma diferente en la música y requiere un enfoque diferente de la armonización.

Técnicas para armonizar tonos no acordes

Una técnica para armonizar los tonos no acordes es tratarlos como tonos pasajeros y simplemente ignorarlos en la armonización. Esto funciona bien cuando el tono no acorde es una nota pasajera breve que no afecta a la armonía general de la pieza.
Otra técnica consiste en utilizar un acorde que contenga el tono no acorde. Esto puede ayudar a resolver la tensión creada por el tono no acorde y crear un sonido armónicamente más cohesivo. Por ejemplo, si la melodía presenta una nota La sobre un acorde Do mayor, podría armonizarla con un acorde La menor para incorporar el tono no acorde.

Uso de dominantes secundarios

Otra técnica para armonizar tonos no acordes es utilizar dominantes secundarios. Un dominante secundario es un acorde que funciona como dominante de un acorde que no es la tónica. Por ejemplo, si la melodía presenta una nota Sol sobre un acorde de Do mayor, podría armonizarla con un acorde Sol7, que es el acorde dominante de la tonalidad de Do.

El uso de dominantes secundarias puede añadir interés y complejidad a la música, pero requiere una buena comprensión de la teoría de acordes y de la función armónica. Es importante utilizar los dominantes secundarios con moderación y de forma que apoyen la estructura armónica general de la pieza.

Conclusión

Armonizar una melodía cuando la línea de bajo presenta tonos no acordes puede ser una tarea difícil, pero con algunos conocimientos de teoría de acordes y función armónica, puede hacerse de forma eficaz. Es importante comprender los distintos tipos de tonos no acordes y cómo funcionan en la música, así como utilizar técnicas como la sustitución de acordes y las dominantes secundarias para crear un sonido armónicamente más cohesivo. Con práctica y experimentación, podrá encontrar la armonización adecuada para cualquier melodía, incluso cuando la línea de bajo incluya tonos no acordes.

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