Historia de la música de cine

La unión entre la música y las artes escénicas se originó mucho antes de la invención del cine en espectáculos, como la ópera, que combinaban la música con lo teatral. Creada en el Renacimiento por un grupo de intelectuales llamado la Camerata Florentina, la ópera fue concebida como la obra que integraría todas las artes en una misma representación. Llegado el siglo XX el cine ocupó el lugar que anteriormente tenía la ópera como la gran obra y a la que el público acudía masivamente. La música que se comienza a utilizar para acompañar las películas no surge repentinamente con la invención del cine, sino que toma elementos musicales que ya se venían utilizando en la ópera.

Para lograr una invención como el cine, fueron necesarios una serie de avances técnicos que produjeron la tecnología necesaria para conseguir la ilusión óptica del movimiento. Algunos de los inventos previos al cine son reseñados por Georges Sadoul en su libro Historia del cine mundial, a saber: el daguerrotipo — desarrollado por Nicéphore Niepce y patentado por Louis Daguerre en Francia en 1839 — y el fonógrafo desarrollado por Thomas Alva Edison en 1877. En 1895 Edison patenta el kinetófono, aparato capaz de reproducir imágenes en movimiento con sonido. Ese mismo año los hermanos Auguste y Louis Lumiere, en Francia, presentan al público el cinematógrafo

Michel Chion, en su libro La música en el cine, señala que una vez popularizado el invento se hizo necesario un acompañamiento musical para el cine mudo, que era realizado por agrupaciones de músicos en vivo que tocaban en cada función. La música se hizo necesaria para evitar las distracciones producidas por el ruido del proyector, además de otros ruidos como los comentarios del público, que no estaba acostumbrado observar en silencio un espectáculo carente de actores reales. En 1909 se comienza a publicar música sugerida para cada escena del filme llamada cue sheet lo cual facilitaba a los músicos el trabajo de tener que seleccionar la música adecuada para el clima de cada escena. 

En la búsqueda de una coincidencia perfecta de la imagen y el sonido surge la tecnología sound on disc, sistema amplificado del sonido en el que se podía reproducir un disco grabado sincronizado con la película. Este sistema sólo fue posible una vez que se implementa la electricidad en las ciudades. Chion señala que uno de estos sistemas de sincronización de imagen y sonido era el Vitaphone, desarrollado 1926 por la Warner Brothers. De esta época la película más importante fue The Jazz Singer (1927) ya que fue uno de los primeros largometrajes con sonido sincronizado que además incluyó un breve diálogo pero que causó gran impacto en el público. Alrededor de 1930 surgen las primeras orquestas dedicadas a grabar música para películas.

En la década de 1930 se dan avances tanto en lo musical como en materia tecnológica. Pablo Mérida, en el libro El Cine, destaca dos filmes que se consideran como máximos representantes de este período: Las aventuras de Robin Hood (1938) y Lo que el viento se llevó (1939). Estas películas sobresalieron no sólo por ser los primeros largometrajes con sonido y color sino también por su música, compuesta por Erich Korngold y Max Steiner respectivamente.

Con el desarrollo del cine sonoro surgió el problema del balance entre el volumen de los diálogos y el volumen de la música, que se solucionó con la creación de una máquina llamada up-and-downer en 1934 y que permitía disminuir el volumen de la música al momento de los diálogos. Según Chion en esta época se establecieron las reglas clásicas de la música de cine — que se siguen usando hoy en día — como usar la música para intensificar la acción o para señalar el inicio o el fin de una secuencia.

La autora Ashley Shepherd describe en el libro ProTools for video, film, and multimedia los distintos formatos que se utilizaron para grabar sonido para películas a partir de la década de 1950 que son el Cinerama, el Cinemascope, el Warnerphonic y el Todd-AO. A partir de 1976 se comenzó a utilizar el formato Dolby Stereo y a partir de 1992 surgen los formatos digitales como el Dolby Digital, el DTS y el SDDS. Con cada uno de estos formatos se obtuvieron mejoras en la calidad de sonido y más facilidades para la grabación.

Haciendo un breve repaso a la cronología de películas que presenta Michel Chion en el libro antes mencionado, encontramos que una película que destacó por sus innovaciones técnicas y narrativas fue Ciudadano Kane (1941). Esta película contó con música de Bernard Herrmann, mismo compositor que trabajaría en 1960 en la película Psicosis cuya escena de la ducha hace un uso magistral de la música. En 1961 destaca la película Breakfast at Tiffany’s con música de Henry Mancini, músico de suma importancia en el mundo del film scoring. En 1966 se presenta en las salas El bueno, el feo y el malo con música de Ennio Morricone cuyo extenso trabajo debe ser tomado como referencia obligada en la música para películas. 

En 1960 se presenta en las salas la película Espartaco con música de Alex North y dirigida por el entonces joven director estadounidense Stanley Kubrick, quien incursionó en el cine habiéndose desempeñado previamente como fotografo. Películas de su autoría como Lolita (1962), El resplandor (1980) o 2001: Una odisea del espacio (1968)han influido enormemente en producciones de cine posteriores. En su película La Naranja Mecánica (1971) destaca la utilización de las versiones realizadas en sintetizador por Wendy (Walter) Carlos de obras de compositores académicos. 

Una de las películas que destaca por tener un tema principal reconocible por el público es El Padrino (1972) con música escrita por Nino Rota, pero sin duda el compositor que más afamados temas tiene es John Williams, quien escribió la célebre música de La guerra de la galaxias, Episodio IV (1977), Tiburón (1975) e Indiana Jones sólo por nombrar algunos. También destacan los trabajos de Alan Silvestri en Volver al futuro (1985) y James Horner con Titanic (1997).

Ashley Shepherd — en el libro mencionado previamente — señala que a partir de 1999 se comienzan a usar formatos digitales conocidos como DAW o Digital Audio Workstation que son los más utilizados en la actualidad. Con la llegada de la era digital se refina el proceso de grabación y se comienza a crear música con una mezcla de instrumentos sintetizados y reales. La autora afirma que una de las primeras películas en utilizar este tipo de formatos fue La guerra de la galaxias, Episodio I (1999). En la página IMdb.com encontramos como ejemplo de esto el score realizado por la agrupación Daft Punk para la película Tron: Legacy (2010), que usa un estilo mayormente electrónico pero sin dejar de usar instrumentos reales.

Isabel Camacho.

REFERENCIAS

  • CHION, Michel. – (1997). La música en el cine. Ediciones Paidós. Barcelona, España.
  • IMDB.COM. Tron: Legacy. Full Cast & Crew. https://www.imdb.com/title/tt1104001/fullcredits?ref_=tt_ov_wr#writers/. Consulta: 4/Dic/2019.
  • MÉRIDA, Pablo. – (2003). El Cine. Editorial Larousse. Barcelona, España.
  • SADOUL, Georges. – (1987). Historia del cine mundial. Desde los orígenes hasta nuestros días. Siglo XXI Editores. México.
  • SHEPHERD, Ashley. – (2008). ProTools for video, film, and multimedia. p. 7 – 8. Course Technology. Estados Unidos.

Vida de un escritor

Gay Talese es un escritor norteamericano y uno de los principales exponentes del periodismo literario. A lo largo de su vida trabajó en importantes publicaciones como The New York Times, Harpers Magazine, The New Yorker, Time y Esquire. Este artículo es mi reseña sobre el libro “Vida de un escritor” de Talese en el que nos habla de si mismo, de sus experiencias mientras trabajaba como reportero y sus proyectos personales de investigación que luego se convertirían el libros.

6 Talese - OyM citasLos restaurantes siempre despertaron el interés de Talese, incluso mucho antes de ser el sitio por excelencia para encontrarse con sus entrevistados para sus reportajes. Su padre, siempre callado y severo, se volvía alegre cuando visitaban algún restaurante lo que llevó al joven Gay a pensar en tener uno propio en el futuro. Tiempo después entrevistaría a cocineros, mesoneros, inversionistas, y asiduos clientes, incluso llegó a trabajar una semana dentro de la cocina de un restaurante con la intención de saber todo sobre el tema para un libro que no se ha publicado pero cuyas anécdotas de éxito y fracaso en podemos leer en este libro junto con otros aspectos de su vida dedicada al periodismo y la literatura.

A propósito de encontrarse en la última cena que ofrecería un restaurante en quiebra llamado Tucci, pongo la siguiente cita:

Mientras Rosenberg los veía salir, saqué un bolígrafo de mi bolsillo y anoté en un pedazo de papel lo que acababa de ver. Rosenberg se volvió hacia mi.

«¿Quiere citar algo memorable?», preguntó.

Antes que yo pudiera responder, adoptó una pose teatral: puso las manos en las caderas, echó la cabeza hacia atrás y, bailando por el pasillo, comenzó a parafrasear la canción que Al Jolson hizo famosa en la película de los veinte, The Jazz Singer, «Toot Toot Tootsie Goddbye». Rosenberg les dio una serenata a los clientes del restaurante cantando:

Toot, Toot, Tucci goodbye

Toot, Toot, Tucci Goodbye

The choo-choo train that takes me away from you,

No words can say how sad it makes me.

… Toot, toot, Tucci…

Goodbye …

La publicidad electoral en sus dimensiones sonoras

Esta obra hace una breve referencia histórica del spot publicitario y su transformación en el spot electoral. Trata los rasgos más importantes de la comunicación política, las campañas, la persuasión y la imagen del candidato electoral así como también los diferentes tipos de elementos sonoros presentes en el cine y la publicidad, cómo éstos se adaptan a la publicidad electoral, más aún, a las cuñas electorales. Se hace un análisis de las cuñas electorales venezolanas, desde el años 1973 hasta 1998 y de las diferentes campañas televisivas cuyos videos pueden verse en la sección Videos del blog Jingle Electoral.

El autor, Justo Morao, es Magíster en Ciencia Política por la Universidad Simón Bolívar también es graduado en Berklee College of Music de Boston, Massachusetts, en la especialidad de “Contemporary Writing & Production”. Actualmente es un activo investigador en el área de la publicidad comercial y electoral además de productor musical y profesor del Postgrado de Ciencia Política de la Universidad Simón Bolívar (Caracas, Venezuela).

Toda la información relacionada con el libro además nuevo material complementario sobre el tema puede encontrarse en el blog Jingle Electoral.

Beethoven y La Naranja Mecánica

La película La naranja mecánica del director estadounidense Stanley Kubrick narra las fechorías de Alex DeLarge, un joven delincuente, jefe de la pandilla Los Drugos, a quien le apasiona la violencia desmedida y la música de Beethoven.

La película está basada en una novela del mismo nombre del escritor y músico inglés Anthony Burgess quien recreó un incidente de la vida real en el que él y su esposa fueron atacados por una pandilla de delincuentes en 1944 durante la Segunda Guerra mundial.

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De este hecho y de las reflexiones sobre la moral y la libertad de escoger entre el bien y el mal surgió en 1962 la novela que llegaría a ser su obra más conocida gracias a la película de Kubrick. En una entrevista Burgess dice que la principal reflexión de su libro es analizar si lo que la sociedad ofrece a los jóvenes es suficiente: “La juventud, no pudiendo construir, destruye”.

Durante la filmación de la película Kubrick, quien era conocido por su afán de perfección, repetía las escenas decenas de veces sin estar satisfecho con ninguna toma. Se cuenta que la escena de la violación que comete la pandilla rival de Billy Boy al principio, tuvo tantas tomas y fue tan dura para la actriz contratada que abandonó el rodaje y tuvieron que buscar otra chica. O que el culturista David Prowse, que luego interpretaría a Darth Vader en “La Guerra de las Galaxias” de 1977, tuvo que repetir 30 veces la escena en la que lleva en brazos al escritor en su silla de ruedas.

La banda sonora de la película está repleta de música clásica. Una de las escenas que muestran la contradictoria vida del protagonista es la que, después de llegar de una de sus sesiones de ultraviolencia, Alex se relaja en su habitación escuchando la Novena sinfonía de Beethoven. Ese choque entre dos fuerzas antagónicas, entre la elegancia de la música clásica y la violencia viciosa del protagonista se repite a todo lo largo de la película y suaviza un poco la crueldad de las escenas.  La naranja mecánica cuenta además con música de la compositora Wendy Carlos que para 1971, fecha del estreno de la película, tenía varios años experimentando con instrumentos electrónicos como reemplazo de los instrumentos acústicos para la música clásica y quien ya había producido los discos Switched-On Bach y The Well-Tempered Synthesizer en los que reproduce música de Bach con sintetizadores, originalmente para órgano y clavecín.