Adquiriendo el hábito de practicar un instrumento musical

practicar instrumento - oleos y musicaA pesar de la creencia popular que supone que quienes tocan un instrumento lo hacen de manera espontánea y natural, la verdad es que para llegar a dominar bien la técnica es necesario practicar mucho. Algunos dicen que son necesarias 10.000 horas o alrededor de 10 años para poder llegar a ser un profesional.  El nivel que tengas dependerá del tiempo que le dediques a practicar tu instrumento o, visto de otra manera, según el nivel que quieras alcanzar será la cantidad de horas que deberás practicar.

Como violinista y profesora de este instrumento puedo decir que muchas veces los alumnos no avanzan más rápidamente porque no tienen buenos hábitos de estudio en casa y la clase semanal no es suficiente. Muchas veces lo corregido en la clase se olvida si no se repasa el mismo día o al día siguiente y los errores se siguen repitiendo semana a semana. Uno de los conceptos errados que tienen los padres es que los mismos niños aprenderán los hábitos de estudio solos. Claro que hay niños muy inteligentes e intuitivos que crean el hábito de la práctica por sí mismos pero hay otros que necesitan ayuda. Para aquellos padres que deseen ayudar a sus hijos también son las siguientes recomendaciones.

Los buenos hábitos de la practica de un instrumento comprenden el hábito de la práctica diaria y cómo se debe practicar. En este artículo me concentraré en cómo adquirir el hábito de practicar todos los días con algunas sugerencias que tal vez puedan ayudar.

Técnicas que pueden ayudarte a adquirir el hábito de la práctica diaria.

  • La clave para llegar a dominar un instrumento es practicar todos los días. Es preferible tocar 3 horas a la semana practicando 30 minutos cada día que tocar en un solo día las mismas 3 horas y no practicar el resto de los días. Lo importante no es el tiempo estudiado sino la repetición diaria de lo que se quiere aprender.
  • La clave para practicar todos los días es crear el hábito de hacerlo. Así como todos los días te levantas y te cepillas los dientes, tomas un café y lees las noticias, así mismo es aconsejable establecer un horario fijo para tocar violín todos los días. De esta manera incluirás la practica de tu instrumento en tu rutina diaria.
  • El Método Seinfeld puede ayudarte a crear el hábito de la practica diaria. Este método consiste en tener un calendario en un sitio visible de tu lugar de estudio y marcar con una X cada día que se practique con el objetivo de practicar todos los días.
  • La Técnica Pomodoro es otro método que puede ayudar a practicar. Si tienes poco tiempo puedes concentrar la práctica en sólo 30 minutos pero de manera muy productiva. Para esta técnica puedes usar un reloj normal, un reloj de cocina o la aplicación de temporizador de tu teléfono celular y durante ese tiempo concentrarse sólo en tocar evitando todo tipo de distracciones. La idea es aprovechar aunque sea poco tiempo pero rindiendo al máximo. Si vas a estudiar más de 30 minutos entonces divide el estudio en secciones de 25 minutos y toma un breve descanso de 5. Es preferible descansar los 5 minutos en lugar de agotarte pronto intentando tocar más tiempo seguido.
  • En el caso de los violinistas, si practicas de noche o los fines de semana usa una sordina de estudio (como ésta) para no molestar a los vecinos. Lo importante es que no dejes de practicar.

Un ejemplo práctico de todas las recomendaciones anteriores sería: Busca un calendario y ponlo en un sitio visible del lugar donde sueles practicar violín. Establece un momento del día en el que puedas dedicarle a la práctica. Busca un reloj de cocina o temporizador y practica el tiempo que necesites pero sin distraerte. Marca en tu calendario tu práctica del día. Repite al día siguiente.

Conociendo las técnicas que te pueden ayudar a practicar todos los días falta saber cómo abordar los problemas que surgen a la hora de tocar. De nada sirve practicar todos los días y no saber cómo hacerlo de la mejor manera.

Toda práctica musical eficaz comienza por conocer la obra oyéndola antes de tocarla, identificar y practicar por separado los pasajes difíciles, practicar primero muy lento, repetir las veces que sea necesario e identificar cuando cometes un error. Pero esto ya es material para otro artículo, mientras tanto visita 3 Reglas para una práctica musical eficaz del blog de David Tuba donde trata este tema.

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Comenzar a estudiar violín de adulto, ¿puedo llegar a ser violinista profesional?

estudiar violin adulto - oleos y musicaEl objetivo de compartir este artículo es informar la diferencia entre comenzar el estudio del violín siendo niño pero sin desanimar a quienes quieren comenzar a estudiar siendo adultos. El violín es un instrumento cuya práctica trae muchas satisfacciones y comenzar a estudiarlo de adulto puede tener otras ventajas. Si ya practicas el violín tal vez te interese leer algunos hábitos para facilitar la práctica diaria en Adquiriendo el hábito de practicar un instrumento musical.

Sentir impotencia es probablemente la cosa más denigrante que un ser humano puede experimentar. En consecuencia, antes de que una persona adulta – digamos con más de 18 años – se decida a seguir el íntimo deseo de aprender a tocar un instrumento, y en particular aprender violín (o  viola), unas cuantas cosas deberían ser aclaradas, para evitar precisamente esto: ese sentimiento de impotencia cuando uno se ve obligado a decidir, después de un año o dos, si hay que abandonar el intento.

Permítanme proceder gradualmente, con paciencia, para definir el asunto. Las estadísticas muestran que casi todos los violinistas famosos empezaron a estudiar el instrumento a temprana edad: alrededor de 5-6 años, y aún antes. Un adulto dirá: no pretendo ser célebre, quiero solamente tocar una melodías y tal vez entrar en una orquesta de aficionados. ¡Perfectamente plausible! Pero aún así, no debe subestimarse el resultado de esas estadísticas que nos dicen, en resumidas cuentas, que llegar a tocar el violín resulta más fácil si se empieza a temprana edad. Y, en consecuencia, que la cosa se pone más difícil a medida que pasa el tiempo y  uno envejece.

¿Por qué es esto así? Es precisamente esto lo que quiero explicar en estas líneas. Estoy convencido de que es importante saber por qué, ya que siempre puede haber una excepción a la regla, y si el lector está convencido, a pesar de todo, que él, ella o un alumno en ciernes son capaces de superar el handicap de empezar tarde, entonces -por qué no- hay que darle una oportunidad al intento.

Yo tengo alumnos adultos, novatos, que proceden de varias actividades musicales: cantantes, pianistas, guitarristas, bailarines, y también neófitos totales. Éstos últimos probablemente son más fáciles de manejar, porque sus expectativas son menores, y tienen más paciencia hacia el primer objetivo, que consiste en poder tocar una melodía sencilla de forma afinada. Pero el problema básico es el mismo, y lo malo es que poco y nada tiene que ver con música. Tiene que ver con los músculos del cuerpo, psicología, neurología, memoria táctil, relajamiento, paciencia, perseverancia, arrojo, y de nuevo paciencia.

Es un hecho bien conocido que tocar el violín es una de las tareas más  exigentes que el “homo sapiens” se ha propuesto a dominar. El instrumento mismo, inventado por una persona que debió tener un conocimiento profundo e íntimo del cuerpo humano -hay indicios de que fuera Leonardo da Vinci, pero faltan pruebas para afirmarlo- presupone una postura que, a primera vista, es diferente de todas las otras posturas que el ser humano adopta para realizar sus múltiples actividades. Cualquier persona puede probar elevar su brazo izquierdo, con un ángulo de aproximadamente 60º en el codo, y sin que el antebrazo toque el torso. ¿Cuánto tiempo aguanta Ud. esto sin cansarse?

Pues bien, los violinistas hacen eso por horas, y no deben cansarse. ¿Y por qué no se cansan? Porque, si se hace esto  durante algún tiempo todos los días, desde temprana edad, los músculos se desarrollan y convierten esto en una postura natural. Lo malo es, que si esto no se convierte en algo habitual y cotidiano, los hombros se tensan, y entonces realmente tendremos serias dificultades.

Yo estimo que el 95% de todos los defectos de los que aprenden el violín proviene de hombros tiesos. Es fácil demostrar por qué. Levante cualquiera de sus brazos, con un ángulo en la región del codo, y comience a agitar su muñeca, como si quisiera decir adiós, pero con las palmas para arriba. Ahora tense sus hombros y, inmediatamente, las muñecas se endurecen y la moción del adiós se convierte en algo duro, forzado. Esto demuestra que hombros sueltos y muñecas sueltas son la misma cosa, y ya que el violín se toca con dedos igualmente sueltos, éstos lo serán solamente si la muñeca lo es también (también es fácil poner esto a prueba).

Hemos descrito todo este camino para entender porqué el cuerpo y ciertos músculos constituyen las herramientas básicas de cuyas buenas condiciones dependen resultados satisfactorios.

Pero, esto es apenas uno de los aspectos. Miremos los ángulos psicológicos y  neurológicos. Para empezar, hay que superar la simetría que tenemos instalada en nuestro cerebro. El ser humano tiende a querer hacer lo mismo con ambos pies, o sus dos manos, o ser activo con apenas una mano y descansar la otra (por ello está prohibido manejar un coche y hablar simultáneamente por el teléfono móvil). Para poder hacer cosas diferentes simultáneamente con ambas manos hace falta entrenamiento. Y para hacer cosas diferentes y difíciles simultáneamente con ambas manos hace falta un entrenamiento intensivo y prolongado.

O, para ir aproximándonos al asunto desde otra perspectiva, la habilidad de coordinar las notas que se tocan sobre el violín con la izquierda, y de tirar el arco con la derecha, representa para nuestro cerebro un esfuerzo considerable, lo que implica ejercicios complicados, precisamente para desarrollar esta comprensión y -además indispensable- para lograr eventualmente su total automatización. Es vital que esto sea así porque – y aquí tocamos otro punto álgido- se supone que toquemos con facilidad, sin un esfuerzo consciente, precisamente para poder expresar libremente nuestros sentimientos para  llegar a la meta original: hacer música con el violín.

Agarrar el arco correctamente – para lograr usarlo de forma adecuada – es otro problema mayor. El pulgar se convierte en el dedo más importante de la mano derecha. Debe doblarse en la articulación más cercana de las uñas, y su nudillo no debe sobresalir, porque si lo hace el pulgar se acorta. La punta del pulgar  debe formar un anillo con el dedo cordial, más o menos cerca de la articulación vecina a la uña, y este punto de contacto se convierte en una articulación universal, con el arco metido entre ambos dedos. Pruebe mantener un arco horizontalmente, con estos dos dedos cerca del talón, y verá lo difícil que es esto. Requiere mucha destreza hacerlo sin que los nudillos salgan. Sería muy largo explicar aquí la función de los otros tres dedos que se apoyan sobre el arco.

Resumamos diciendo que las señales que vuelven (feedback) a través de las vibraciones del arco a los nervios que tenemos en el índice, anular y meñique, se transmiten directamente a nuestro cerebro, que debe haber sido entrenado a interpretar este tipo de mensaje para instruir a los dedos de ejercer mayor o menos presión a fin de obtener la sonoridad o calidad de sonido deseada. Este feedback es tan sutil que sería difícil de medirlo si nos lo propusiéramos -la sensibilidad de la superficie de nuestros dedos es casi milagrosamente intensa, pero esto funciona solamente si la postura de la mano es correcta, suelta, sin obstáculos. Y con eso volvemos a la muñeca, a los hombros, a nuestra capacidad de relajarnos, a nuestra manera natural de pretender hacer música con el violín o la viola.

Hay otro asunto: se aprende el violín parado -no sentado. ¿Por qué? Pues para que sea algo más fácil relajar los hombros y también para asegurar que nuestra espina dorsal no esté indebidamente curvada. Pero esto no quita que cansa estar parado hora tras hora, a medida que uno envejece. Además se supone que  se tengan las rodillas ligeramente dobladas, que la postura sea natural para nuestro espinazo, y que sepamos  girar nuestro torso en ambas direcciones sin mover los pies. Y me abstendré, a propósito, de describir lo que significa tener el violín “enchufado” bajo el mentón: los cuellos varían en tamaño, y cada caso debe resolverse individualmente, para no cansar las cervicales, los dientes, o la mandíbula.

Después de divagar largamente sobre nuestro cuerpo, aún no hemos hablado del órgano más indispensable: nuestro oído. Pues, por raro que parezca, toda persona que canta de manera afinada, que puede repetir una nota dada sin titubear, y que puede recordar una melodía en ritmo correcto, es capacitada para aprender un  instrumento si no fuera, en el caso del violín y viola, por los obstáculos precedentes.

En ese contexto hay un detalle que a los profesores de violín o viola nos asombra una y otra vez: el hecho de que la torpeza física es capaz de anular hasta el oído más entrenado. Cancela la percepción del alumno e impone que erre notas desafinadas. Lo que nos vuelve una vez más al mismo sitio de antes: destreza es absolutamente necesaria, y por ello es en esa dirección que debemos concentrarnos cuando tratamos con novatos adultos. Sin duda esto hallará resistencia: ¡Qué aburrido! ¡Qué lata! ¿Por qué no puedo entretenerme con unas melodías?

Es, por todo esto, indispensable confrontar a los candidatos adultos con todos estos problemas, antes de empezar. Si han entendido lo que significa el aprendizaje del violín, su actitud será más resueltamente decidida hacia la superación de los obstáculos, y entonces puede haber alguna remota posibilidad que la meta de tocar una sencilla melodía de manera afinada y con una calidad sonora discreta pueda ser alcanzada en, digamos, un año y medio.

El camino es totalmente diferente con un niño: debe divertirse, aún si suena a truenos. Precisamente, la gente adulta es más exigente, quieren obtener satisfacciones y no sufrir frustraciones, y por ello es mejor tratar el problema como si de gimnasia se tratara. Entrenar al cuerpo y los músculos involucrados, con ejercicios físicos (por ejemplo Sevcik) y explicarles que este es el camino más rápido hacia la meta  deseada. ¡Porque resulta que eso es la verdad!

Quisiera relatarles mis propios resultados, después de más de un año de trabajo con novatos adultos: La cantante no consiguió relajarse: Fracaso. La pianista va bastante bien, después de aprender que los dedos no deben seguir presionando, como es en el piano. Prometedor.
El guitarrista aún no puede soltar sus dedos de la mano izquierda lo suficientemente para adquirir agilidad, lo que también significa entonación deficiente: Difícil pero no imposible.

La bailarina -por raro que parezca- tiene problemas de relajar todo el cuerpo, con las consecuencias resultantes. Los bailarines necesitan una disciplina extrema, y abandonarse sin control  no les resulta fácil. Esto se ha de superar en su debido tiempo. Pero -y esto es un gran “pero”- ninguno de  ellos será jamás un profesional -esto está fuera de cuestión. Tocarán cosas sencillas, pero adquirirán conocimientos, que les serán útiles en sus carreras profesionales. En cuanto a los neófitos, yo diría que las probabilidades de adquirir una destreza modesta son 90:10 en contra. Pero como siempre existen excepciones, nadie debería ser  eliminado “a priori” -por si acaso. Si después de un año no se han hecho avances significativos, entonces sería bastante injusto crear falsas expectativas.

Una palabra respecto a niños/niñas menores de 10 años, o jóvenes menores de 18: si se detecta un talento genuino, la cosa debe ponerse a prueba de todas maneras. Hay gente que toca muy bien y  que empezó después de los 10 años de edad. Tuve hace años un alumno de viola que inició estudios serios en la viola después del bachillerato, y le fue muy bien. Pero él se concentró en el instrumento por varios años, no haciendo nada más que eso. Aún así, yo considero este caso como algo excepcional.

Dado que la variedad en la especie humana es infinita, no se pueden establecer reglas rígidas. Si una persona es feliz tocando -aún cuando suene a truenos- dejémosla ser feliz y ayudémosla a superarse gradualmente. Una consecuencia positiva de alumnos que empiezan tarde en la vida es que se dan cuenta de los obstáculos que deben vencer, y si tienen hijos, harán lo necesario para que éstos empiecen más temprano. Y esto es eminentemente positivo.

Aquellos violinistas o violistas que han aprendido a tocar razonablemente bien a pesar de haber comenzado tarde, seguramente no serán muy felices cuando lean esta historia. Pero, mano sobre el corazón, ¿no empezarían todos ellos antes si tuvieran nuevamente la ocasión de hacerlo? Y si este punto es afirmativo, entonces todo el mundo – y especialmente padres – debería estar atento a posibles talentos de los niños, haciéndoles comenzar con el instrumento a temprana edad, y cuanto antes, mejor.

Si este mensaje convence, se justifica este artículo y mi consciencia estará tranquila.”

Juan Krakenberger.

 

Vía | musicaclasicaymusicos.com

Bach y sus conciertos para violín

Orquesta Sinfónica Juvenil de Chacao. Años 90. Isabel Camacho

Amo la música de Bach. Me parece algo sublime, cercano a la perfección y un ejemplo de maestría en la música. Si bien el primer compositor famoso de estudio obligado en el violín es Vivaldi, el segundo que hay que dominar es Bach y es por eso que en el repertorio de todo violinista se encuentran los tres conciertos de Bach y sus Sonatas y Partitas para violín sólo.

En Kothen Bach disponia, además de una orquesta notable, de un magnífico primer violín, Joseph Spiess, para el cual se supone que Bach compuso cierto número de conciertos y otras obras solistas. Los tres conciertos para violín que se conservan son los número BWV 1041 en la menor, 1042 en mi mayor y 1043 en re menor para dos violínes solistas. Su fecha de composición debe fijarse durante los años de estancia en Kothen (1717 – 23), sin que sea posible establecerla más en concreto. La concepción general de estos conciertos es la típicamente italiana, o, para ser más exactos, vivaldiana; a pesar de eso estos tres conciertos son eminentemente bachianos.

En la foto me encuentro interpretando el Concierto en re menor para dos violines solistas junto a la Orquesta Juvenil de Chacao, Caracas, por el año 1996. Me hubiera encantado poder contar con la tecnología actual y haber podido grabar ese concierto con calidad profesional para preservarlo para la posteridad.

5 Bach - OyM citas

Fuente | Enciclopedia Salvat “Los Grandes Compositores”.

Video: Como se hace un violín

Un luthier es un especialista en la fabricación de intrumentos de cuerda como violines, violonchelos o guitarras. En este interesante video se puede apreciar cómo un luthier fabrica un violín.

Vivaldi y mis inicios en el violín

4 OyM rosado MOLESKINEOrquesta de Cámara del Conservatorio Juan José Landaeta. Años 90. Caracas

Cuando comencé mis estudios de violín jamás me imagine que en el futuro iba a estar ligada al mundo de la grabación y que el violín sería una de las herramientas que me permitiría aprender sobre el arte de la producción musical.

Para todo violinista escuchar Vivaldi hace recordar los primeros años de aprendizaje del violín. Y es que los conciertos de Vivaldi son ideales para quienes ya tienen un dominio del instrumento pero todavía no pueden aventurarse con grandes problemas técnicos siendo ese el objetivo de Vivaldi al componerlos mientras era maestro de música en Venecia.

El Ospedale de la Pieta era un orfanato en la época de Vivaldi en el que se educaba a las niñas pobres que no podían ser mantenidas por sus padres y donde se les enseñaba música. También ofrecían conciertos a los que el público podía asistir. Vivaldi comienza a prestar sus servicios como músico en el Ospedale en 1704 ocupando luego los cargos de maestro de violín, luego maestro de composición e interpretación y luego Maestri de concerti o director de la institución laborando para ésta por 36 años, no consecutivos, ya que se ausenta por  un período de cuatro años en el que trabaja para el príncipe Felipe de Hesse-Darmstadt y luego da una gira dando conciertos por  toda Europa que duró once años.

Uno de los conciertos para violín de Vivaldi más tocados por los estudiantes de violín es el Concierto en la menor RV356, que aparece en el método Suzuki – Volumen 4.

Vivaldi fue un prolífico compositor. Escribió más de 500 conciertos, 70 sonatas, 45 óperas, música religiosa, misas y motetes. Recuerdo haber tocado el Concierto para 4 violines en Re Mayor RV549 con la orquesta de cámara en mis años de estudiante en el Conservatorio.

Es cierto que la música puede hacernos recordar el pasado y en mi caso la música de Vivaldi me hace recordar mis inicios como estudiante de violín en la época que muestra la foto que encabeza este artículo.

Fuente | ENCICLOPEDIA SALVAT DE LOS GRANDES COMPOSITORES, Artículo escrito por Roger Alier, pp. 98 – 113. Salvat S.A. de Ediciones. España, 1983.