Música clásica en solitario

En la actualidad, la pandemia del coronavirus ha obligado al aislamiento social como manera de prevención del contagio ocasionando la cancelación de innumerables eventos musicales en todo el mundo. Este inesperado suceso ha llevado a los músicos a reflexionar sobre la mejor manera de aplicar el distanciamiento social en una forma de arte que requiere, no sólo de varios intérpretes, sino de la interacción con el público para su plena expresión.

Cuando asistimos a un concierto de música clásica, generalmente, presenciamos la ejecución de varios músicos que tocan en ensamble, los cuales pueden ir desde un duo a una orquesta sinfónica. Esto se debe a que los instrumentos, sonando a la vez, crean los tres elementos fundamentales que conforman la música: melodía, ritmo y armonía. La gran mayoría de los instrumentos están concebidos para tocar en ensamble, con excepciones como el piano, el arpa o la guitarra que son capaces de tocar perfectamente solos.

En el caso de la música clásica, aumentar la distancia entre instrumentistas afecta el buen desempeño del ensamble, por lo que el distanciamiento de los músicos en escena no es una opción. En consecuencia, los músicos clásicos deben pensar en disminuir la cantidad de músicos en escena como una manera de reducir las posibilidades de contagio. 

En la música popular son comunes los acompañamientos virtuales o las máquinas que crean loops y permiten la grabación de un acompañamiento en vivo. Este tipo de aparatos —que normalmente están alejados de las salas de conciertos de música clásica— tal vez serán más frecuentes en un futuro no muy lejano. Seguramente, también habrá un incremento en los conciertos de agrupaciones de cámara como cuartetos de cámara o quintetos de vientos en lugar de conciertos de orquestales y se hagan conciertos al aire libre que requieran amplificación.

En las redes sociales hemos visto en los últimos meses músicos que, desde el confinamiento, se unen a otros músicos para tocar una pieza musical. Cada músico graba su parte que posteriormente se unirá en la postproducción del video con los otros instrumentos para crear un ensamble virtual. Estos videos de ensambles musicales virtuales cumplen el objetivo de tocar la obra, pero carecen de la magia que se aprecia en los conciertos en vivo, no sólo por la falta del contacto directo con otros músicos, sino por la falta de contacto con el público.

Entre los músicos se dice que un concierto sin público no es más que ensayo, ya que las reacciones de la audiencia al momento de la interpretación son importantes para los músicos en escena. Así lo afirma la pianista china Yuja Wang en una entrevista para el periódico español La Vanguardia cuando dice: “Es muy distinto hacer algo online: no percibes la acústica de las magníficas salas, ni tampoco los alrededores en la ciudad, ni la interacción con la orquesta y el director. Pero sobre todo la electricidad y la energía que te llega del público, no importa que esté en la penumbra”. 

En los últimos meses hemos visto innumerables videos de músicos compartiendo su arte por las redes sociales lo que, ciertamente, ayuda a mantener el contacto entre los artistas y su público pero, aunque existen varias formas de reaccionar a esos videos como compartirlo con los amigos, hacer click en el botón “Me Gusta” o escribir un comentario, ciertamente el contacto directo con el público es un factor fundamental en la experiencia de hacer música. Sólo el tiempo dirá cómo el sector de la música clásica podrá afrontar esta nueva situación.

Isabel Camacho.

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