La música de la naranja mecánica

La naranja mecánica es una película dirigida por Stanley Kubrick en la que se encargó, no sólo de la dirección, sino de la musicalización del filme. Para este fin hizo una selección temas – ya conocidos por el público – de compositores académicos, tanto en su versión original como en la versión realizada por Wendy (Walter) Carlos quien en 1968 publicó un innovador álbum llamado Switched On Bach y que fue la primera grabación sintetizada de música académica. Kubrick decidió que esta nueva tecnología era ideal para la música de esta película de corte futurista pero con reminiscencias clásicas.

El tema principal de La naranja mecánica es la versión realizada en sintetizador por Carlos de una marcha de Henry Purcell. Escrita originalmente para cuatro trompetas y tímpani, esta pieza lenta y de carácter solemne pertenece a la obra Marcha y Canzona Z 860 (1692) que el mismo Purcell utilizaría años después como obertura de la Música para el funeral de la Reina María, como es más conocida. En esta primera escena Alex se encuentra en el bar lácteo con su pandilla de drugos tomando una bebida que los prepararía para la ultraviolencia de esa noche.

El segundo tema de importancia es la Obertura de La gazza ladra del compositor Gioachino Rossini que posee el característico crescendo rossiniano. Con un ritmo constante y melodías muy adornadas, Rossini repite una misma frase varias veces sin que esto se torne aburrido debido al uso adecuado de las dinámicas. La frase, que comienza con un pianissimo, desemboca en un estruendoso fortissimo de toda la orquesta logrando una gran fascinación auditiva en el público.  

Como tercer tema musical se tomará todo lo relativo a la Novena sinfonía de Ludwig van Beethoven. Los temas de varios movimientos de la sinfonía aparecen en diversas versiones: cantado por una soprano a capella, en su versión sinfónica tocada en el equipo reproductor del cuarto de Alex, en la versión sintetizada de Wendy (Walter) Carlos en la tienda de discos y, finalmente —mientras recibe el tratamiento Ludovico— en la misma versión de sintetizador. 

Ludwig van Beethoven fue un compositor de capital importancia para la música académica. Una de sus obras más importantes es su novena y última sinfonía, también conocida como “Coral”. Esto se debe a que la sinfonía era un género completamente instrumental y Beethoven, con la incorporación de un coro en el cuarto movimiento, se atrevió a hacer algo inusual e innovador para su época, abriendo las puertas para el desarrollo de la música sinfónica del romanticismo y de siglos posteriores.

Funciones de la música en los temas musicales de La naranja mecánica

En el libro  Complete Guide to Film Scoring. The Art and Business of Writing Music for Movies and TV de Richard Davis, existen ciertos aspectos que pueden ser reforzados por la música en el filme, los cuales pueden tener tres funciones, a saber funciones físicas, sicológicas y técnicas.

El tema principal de la película cumple la función física de ubicar la locación del filme y ubicar el tiempo del mismo. Este efecto se produce por la instrumentación, en este caso el sintetizador, que para la época era un elemento sumamente innovador y que le otorga ese carácter futurista que está presente en la novela original de Anthony Burgess en la que se basa la película. Entre las funciones sicológicas que cumple este primer tema está la de crear un estado de ánimo general: la solemnidad e imponencia de la marcha original de Purcell se percibe también en la versión electrónica de Carlos, otorgándole a los personajes el aspecto de feroces pandilleros.

Entre las funciones técnicas del tema principal está la de darle continuidad al filme entero ya que se repite a lo largo de toda la película. Las dos escenas que transcurren en el bar lácteo tienen este mismo tema de Purcell en su versión sintetizada. Más adelante en el filme (cuando se hace la presentación a la prensa luego del tratamiento) aparece nuevamente el tema principal como una reminiscencia del antiguo Alex pandillero y, por contraposición, vemos al personaje principal en una situación de desventaja ante los demás, completamente diferente de la situación en la que se encontraba al inicio. Lo mismo ocurre cuando reencuentra a sus antiguos compañeros de fechorías —ahora convertidos en policías— que desean venganza.

El segundo tema a estudiar, La gazza ladra de Rossini, está presentada en su versión sinfónica tradicional. Entre las funciones físicas tenemos que este tema ayuda a la intensificación de la acción que se produce por el crescendo rossiniano descrito anteriormente. La primera vez que se presenta el tema es durante la pelea en el casino con la banda rival de Billyboy y continúa en la escena siguiente cuando la pandilla roba el auto y conducen a exceso de velocidad por la carretera, teniendo también la función técnica de dar continuidad a estas dos escenas que transcurren en locaciones diferentes. Posteriormente reaparece el tema cuando Alex decide reprender a los drugos para demostrar su superioridad; posterior a eso el tema se retoma cuando Alex pelea con la señora de los gatos en la finca de reposo. Este tema tiene la función sicológica de revelar pensamientos y sentimientos inenarrables del personaje, que se siente eufórico con la ultraviolencia, así como lo revelan las melódicas y rítmicas melodías que conforman la obertura de Rossini.

El tercer tema conformado por todo lo relacionado con la Novena sinfonía de Beethoven tiene mayormente una función sicológica en el filme. Alex —el protagonista— ya había sido presentado como un pandillero, líder de su grupo y capaz de realizar todo tipo de fechorías sin tener el más mínimo sentimiento de culpa ni de piedad por sus víctimas, pero podemos apreciar que tiene un lado sensible y humano al conocer sobre su pasión por la música de Beethoven. 

La primera vez que se presenta el tema del Himno de la Alegría de la Novena sinfonía de Beethoven, uno de sus compañeros de fechorías se burla de esa música, por lo que rápidamente es reprendido por Alex. Posteriormente observamos al protagonista escuchar la música de Beethoven en su habitación y sentir el mismo placer que siente con la ultraviolencia. En la escena de la tienda de discos también escuchamos música de Beethoven pero en la versión sintetizada de Wendy (Walter) Carlos. Es durante la segunda escena del tratamiento Ludovico que se produce el punto de quiebre entre Alex y la música de Beethoven, ya que es forzado a asociarla a imágenes terribles y malestar físico producido por las drogas que forman parte del tratamiento. 

Podemos concluir que, por tratarse de una historia de ficción que ocurre en un futuro distante, la música de sintetizador que sirve como tema principal podría generar un carácter atemporal al filme debido a que no se puede asociar con ningún tipo de instrumentación orgánica y por lo tanto a una época específica. Así mismo la solemnidad de la Música para el funeral de la Reina María de Purcell —unida a las imágenes y a la narración— pueden evidenciar en el espectador que Alex y sus compañeros poseen signos de maldad debido a la tonalidad menor en la que se encuentra la obra, su ritmo lento y las distorsiones digitales que tiene el sonido, confiriéndole un carácter un poco tenebroso.

En contraposición encontramos el tema de La gazza ladra de Rossini, que posee una tonalidad mayor, tempo allegro y sonoridad orquestal bien definida. Las escenas con este tema —siempre asociadas a la ultraviolencia— parecen haber sido concebidas en función a la música debido a la perfecta sincronización entre ellas y la utilización de los puntos de clímax creados por el crescendo rossiniano ya presente en la obra que ayuda a intensificar la acción.

Como tercer tema tenemos todo lo relacionado con Beethoven, siempre asociado a los gustos personales de Alex. A pesar de que él es un delincuente que comete actos delictivos sin sentir ningún tipo de remordimiento, el que valore la obra de Beethoven le da un aire de sofisticación al personaje y a la vez suaviza un poco la violencia de las escenas que evoca al entrar en el éxtasis que le provoca escuchar su música favorita. La toma de consciencia y la reflexión sobre el bien y el mal se produce en Alex cuando se le obliga a ver imágenes violentas asociadas a la Novena sinfonía del músico de Bonn durante el tratamiento Ludovico. El tratamiento le quita a Alex la capacidad de elegir y también le quita la capacidad de poder escuchar a Beethoven que era uno de los rasgos característicos del personaje, simbolizando así la anulación de sus características más esenciales.

Alex es un melómano, esto podemos apreciarlo a lo largo de la película ya que se nos muestra que es conocedor de la obra de Beethoven, posee un sofisticado equipo reproductor de música y visita las discotiendas con frecuencia. Este hecho, unido a que la película se basa en sus vivencias y está narrada por él mismo, podría indicar que la música presente en el filme sería el reflejo del estado de ánimo del protagonista e incluso se podría pensar que toda la música que acompaña a las escenas serían la musicalización que Alex hace en su mente de los diversos sucesos que le ocurren. Es por esto que, a pesar de que La naranja mecánica es una historia de ficción que ocurre que un futuro no determinado, la música académica seleccionada compagina perfectamente con la historia, pues sería la música que Alex —el narrador y melómano, conocedor de los grandes maestros de la música— seleccionaría para las escenas de su vida.

REFERENCIAS

  • DAVIS, Richard. – (1999). Complete Guide to Film Scoring. The Art and Business of Writing Music for Movies and TV. p. 142 – 145. Berklee Press. Boston.
  • SALVAT, Juan. – (1983). Los grandes compositores. Salvat Ediciones. España.
  • La naranja mecánica. (A clockwork orange). Gran Bretaña. (1971). Director: Stanley Kubrick. Productor ejecutivo: Warner Bros Pictures. Guión:  Stanley Kubrick. Fotografía: John Alcott. Música: Wendy (Walter) Carlos.  Arte: Russell Hagg, Peter Shilds. Elenco artístico: Malcom McDowell, Patrick Magee, Adrienne Corri, Miriam Karlin.

2 comentarios sobre “La música de la naranja mecánica

  1. Leyendo este artículo me doy cuenta de que para ver una película se necesita mucho más que buenos ojos. Porque las películas no solo se ven sino que se oyen. Y en casos como el de La Naranja Mecánica, una compleja obra magistral, se necesita una buena dosis de sensibilidad y conocimientos de arte. Por ejemplo, la música de Purcell en tonalidad menor, como señalas, sirve para crear una determinada atmósfera que se comunica al espectador una vez comienza a sonar. Pero si además el espectador sabe que es Purcell, que está en minor y conoce los sentimientos asociados a esta tonalidad, creo que el disfrute será mucho mayor.
    ¿Has analizado la música de otras películas de Kubrick?

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